Los testigos afirman que Europa rechazó el marisco gallego tras el “Prestige”

los acusados atienden a las explicaciones de los testigos quintana
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La catástrofe medioambiental provocada por el hundimiento frente a las costas gallegas del petrolero “Prestige” en noviembre de 2002 causó un importante perjuicio económico a las empresas que comercializan marisco gallego al generarse en el mercado europeo un rechazo a estos productos por el temor a que estuviesen contaminados.

Así lo aseguraron ayer los testigos que declararon en una nueva jornada del juicio del “Prestige” que se celebra en A Coruña en la que se valoró las reclamaciones de empresas marisqueras radicadas en O Grove.

Tras la catástrofe del “Prestige”, muchas de estas empresas vieron reducidas sus ventas en el mercado europeo, principalmente Francia, Bélgica y Holanda, ante el temor de que el marisco gallego, especialmente mejillón, estuviese contaminado.

A pesar de haber pasado todos los controles los consumidores, según los testigos, optaron por otros productos alternativos.

Como otros testigos, los que declararon ayer, confirmaron que no tuvieron “problemas de aprovisionamiento” del producto, pero que sí hubo “restricciones en las ventas” y pérdida de clientes.

Así, lo dijo un trabajador de Punta Sinas y otro de Barlovento, empresas comercializadoras de marisco, con sede en la provincia de Pontevedra y con distribución de su producto tanto al mercado nacional como internacional.

 

"ESTABA CONTAMINADO"

En concreto, dos empleados de la empresa Barlovento manifestaron que, tras el siniestro, perdieron clientes en Bélgica y Holanda porque pensaban que el producto “estaba contaminado”, precisó uno de ellos frente a las tesis del Fondo Internacional para la Compensación de Daños por Hidrocarburos que ha vuelto a atribuir este descenso a las mareas rojas registradas en 2003.

El juicio del “Prestige” comenzó el pasado 16 de octubre y en él están acusados el capitán del barco, el griego Apostolos Mangouras, para el que se piden doce años de prisión, los mismos delitos que se les imputan a otros dos miembros de la tripulación, Ireneo Maloto, primer oficial, de nacionalidad filipina y que se encuentra en paradero desconocido, y Nikolaos Argyropoulos, jefe de máquinas.

Los testigos afirman que Europa rechazó el marisco gallego tras el “Prestige”