El COF sospecha que las agresiones en las que se usa burundanga no salen a la luz

Xosé Vidal, responsable del COF, el pasado junio
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La escopolamina, más conocida como burundanga, es una droga que se utiliza para cometer agresiones sexuales. Sin embargo, según las autoridades, no hay constancia de que se haya utilizado en la ciudad en los últimos tiempos, a pesar de que el Servicio de Atención a la Familia (SAF) de la Policía Nacional investigó varios casos hace dos años. Sin embargo, el responsable del Centro de Orientación Familiar (COF) de Orillamar, Xosé Vidal, opina que se necesario realizar más investigaciones. “Sospechamos que existen más casos de agresiones sexuales de las que existen constancia”, señaló recientemente.
No todas las violaciones se denuncian, pero Vidal señaló que en el caso de las que emplean escopolamina, la detección es aún más difícil porque su rastro permanece en la sangre solo durante unas horas. “Eso hace que sea muy difícil probar qué ha ocurrido”, explicó el responsable del COF. Los síntomas de esta droga, que inhibe la voluntad de la víctima y afecta a la memoria, incluyen sequedad en al boca, dificultad para tragar y hablar, reacción pupilar lenta, piel seca enrojecimiento y, a veces, taquicardia. En ocasiones, la víctima aparecen sin memoria y sin ropa
Por otro lado, Vidal consideró también que es necesario profundizar en investigaciones que aclaren por qué en las fiestas de verano las agresiones sexuales aumentan. Aunque el consumo de alcohol o las grandes multitudes puede ser un factor, el experto también insistió en que no se conocen de forma fehaciente los detalles que llevan a este tipo de comportamiento, lo que facilitaría su prevención.

El COF sospecha que las agresiones en las que se usa burundanga no salen a la luz