Reportaje | La inquietud en 1791 ante la escasa limpieza de la ciudad dio lugar a la Policía

La reunión en la que vio la luz la junta de Policía se celebró en el Palacio de Capitanía | aec
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Desde hace más de 225 años las autoridades estaban preocupadas por el estado de limpieza de la ciudad y su ornato. Hoy, como entonces, es también preocupante. 
Así, el 22 de noviembre de 1791 se comunicaba al fiscal del Consejo Manuel de Lardizábal y Uribe una Real Resolución en la que se informa de que el capitán general de Galicia había dado cuenta al rey de que “La Coruña es el pueblo de mejores propios y arbitrios de Galicia. Pues bien administrados podrían dejar el sobrante anual de 200 a 300 mil reales, los cuales empleados con economía y arreglo, serían suficientes para poner aquella población en mejor estado de limpieza, comodidad y ornato. Hizo ver la desidia y abandono con que se manejan estos ramos, y propuso los medios con que con arreglo de lo que previenen las reglas generales convendrá establecer su gobierno y administración”.
Su majestad resolvió que, “para lograr los fines a que se aspira, se dé orden al intendente para que remita a la Contaduría General de Propios y Arbitrios del Reino, las cuentas originales con todos los justificantes desde el año de 1786 hasta el pasado de 1790, y que acompañe una relación jurada que formará el guarda almacén, Julián de Neira, de todos los enseres que tiene y debe tener la ciudad, así de obras, como de pesos, medidas, capillas, efectos del Coliseo antiguo, y todos aquellos muebles que tenga para su servicio y decencia”. 
Asimismo indicó que “se remita otra relación del maestro arquitecto de todas las obras hechas hasta ahora por administración y que no estén comprendidas en la cuenta del año 1790, con separación de calles. Que también acompañe otra del mayordomo tesorero de Propio”.
El rey exigió “que se reduzca el número de vocales de la Junta, a los que únicamente debe componerse, y que asista a ella el contador de la ciudad, por lo que puede importar para la pronta resolución de los expedientes, debiendo celebrarse en cada semana y en días señalados dos juntas, para que no se retrasen los asuntos, y formarse arcas cada cuatro meses para poner en ella los caudales que hubiere sobrantes en poder del tesorero, menos los que necesitare para los gastos regulares del siguiente cuatrimestre”.
También dejó señalado que “se nombre una persona inteligente y probidad que asista a dicha junta con asiento, voz y voto para que cele sobre el cumplimiento de las reales órdenes y la buena distribución de estos caudales y teniendo suficientes pruebas del celo e integridad del actual personero de aquella ciudad, Alejo Fernández de Bineleis, quiere que por ahora recaiga en él este empleo y que se establezca la nueva Junta, empiece a ejercer sus funciones, reducidas a asistir a todas las que se celebren para los arrendamientos de propios y arbitrios, a intervenir y formar los libramientos que se despachasen”.
El monarco ordenó “que se cree nueva junta de Policía para la dirección de las obras de fuentes, empedrados, limpieza. Derribo de voladizos, y demás que están proyectadas dentro y fuera de La Coruña, la cual se compondrá del capitán o comandante general como presidente, o un ministro de la audiencia a elección de este, del gobernador de la Plaza, del corregidor, dos regidores, un diputado del Común, el personero y el interventor de propios, asistiendo a ella si fuese del caso, el ingeniero de la Plaza y el maestro de obras de la Ciudad, para oír sus pareceres acerca de las que deban ejecutarse y el Secretario de la Comandancia para extender los acuerdos, todo lo que considere conveniente así sobre las obras que se hubieren de preferir y ejecutar a jornal o por administración, como sobre otro cualquier punto que se contemple útil, lo deberá proponer esta junta al fiscal del Departamento y las cantidades que pidiese y se señalasen, las librará y distribuirá por sí, sin la intervención de la de propios. Para que el pueblo se entere y estimular a la junta de propios y a la de Policía al mejor cumplimiento de sus obligaciones manda Su Majestad que anualmente se publique un estado de las entradas y salidas de los caudales de propios, comprendiendo en él las obras ejecutadas, presupuesto y formalidades que haya procedido”.

Entrada en vigor
La resolución entró en vigor el 8 de diciembre de 1791, cuando se llevó a cabo la formación de la junta de Policía de La Coruña, reuniéndose en el palacio en que habitaba don Ventura Caro, comandante general militar y político del Ejército y Reino de Galicia y presidente de su Real Audiencia; Fernando Manuel de Castro, ministro decano; Fernando Eliseo Freire, alférez mayor y corregidor interino de la ciudad; Antonio María de Lago; Francisco Somoza de Monsoriú, regidor de la misma; Francisco Antonio Navarro, diputado de Abastos, y Baltasar Rubio, procurador síndico personero, siendo informados, de que el rey se digna mandar establecer en esta ciudad una junta de Policía con todas las precisas facultades para que por medio de sus providencias eficaces se pusiese la población en el estado de limpieza, ornato, comodidad y decoro que sus circunstancias y caudales le proporcionan.
Y así fue como nació la junta de Policía, encargada de custodiar el bien y la comodidad de todos los ciudadanos, perseverando en el cumplimiento de la ley.

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