Pablo Guerrero | “Cuando te haces mayor, vuelves al niño que estaba oculto y emerge la luz”

El artista presentará en el Rosalía su último trabajo “Mundos de andar por casa”
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Está encantado de volver a Galicia. La última vez desperdigó poesía en el Principal santiagués. El sábado estará en otro escenario igual de mágico, el Rosalía, a las 20.30 horas: “Es muy importante estar en un teatro y que te guste porque tienes ganado el concierto”.
En el caso de Guerrero, en la prueba del sonido, se hace con el espacio. Y una vez que es suyo, mete al público en su espacio. Para presentar “Mundos de andar por casa” que son sus pequeños mundos. De Extremadura y de cuando era niño: “Me quedaba maravillado mirando las granadas y le preguntaba a los mayores por qué al abrirse no se caían las pepitas al suelo”.
Hoy salen en la portada del disco y recuerdas el día en que llegaban las cigüeñas, “era como una fiesta e íbamos corriendo detrás de ellas, siguiendo su vuelo”. Con la perspectiva, eso sí, de un señor maduro y con sombrero, nunca dejó de hacer travesuras. Y escribe.
Pablo Guerrero escribe de noche. Cuando siente el cosquilleo en el estómago. Según la naturaleza del verso, el resultado viaja en canciones o lo lanza al papel. En forma de libro.

Suma 70 primaveras viendo esos pajarracos de pico largo, un tiempo base como para dar consejos. Desde su casa de Madrid, alienta a los jóvenes a que pinten el mundo a su manera: “A los sabios y científicos, que se pongan manos a la obra”.
Y mientras, alimenta su planeta de pequeñas cosas, “estamos rodeadas de ellas”. De agujeros negros que absorben los males y granaderos que crecen en el medio del salón, de ríos que nacen y pasan y gatos que atraviesan barcos de carga, de rosas de arena y de papeles de los que no se sabe cómo usar.
Y a pesar de todo, Guerrero canta a la esperanza, a la imaginación , que “ayuda a que el mundo pueda cambiar y nosotros también” y a la recuperación de asombro y de admirar que tienen los niños porque, de alguna forma, “cuando te haces mayor, vuelves al niño que estaba oculto y emerge a la luz”.
Desde su experiencia, ve necesario “vivir con los sentidos alerta, con atención sobre lo que ocurre alrededor, en la política y las amistades, es muy importante cuidar las amistades”.

El más íntimo
Y por eso, se calza la voz una vez más. Para preparar un repertorio, “el más íntimo, poético y cariñoso” y ofrecerlo en Galicia, “a mi hijo le encantaba venir conmigo hace años e íbamos a la Ribeira Sacra y a las Rías Baixas”.
Nunca le escribió porque cree que haciéndolo sería como algo impostado, pero es ese tipo de sitios que inspiran, dice: “Hay lugares que puedes estar en ellos cuatro días y llegas a su esencia. Yo llevo 50 años en Madrid y nunca pensé en hacer algo”.
Ahora que la cultura se mide en números, “el imperio de rendimiento, lo que da dinero se apoya y tanto llenas, tanto vales”, sus canciones tienen más sentido que nunca.
Recuerda que las grandes revoluciones empezaron con muy poca gente, que la cultura abre horizontes y que las palabras no están de moda, que el cantautor está huérfano y en peligro de extinción. Por eso “hay que mimar y proteger a los pocos que quedamos”, asegura.
Hoy que las cigüeñas llegan al punto más al norte del mapa, “¡Qué desastre!”, a Pablo Guerrero le preocupa el cambio climático y la sequía: “Sales a la calle y se te reseca la garganta. La gente no para de tener gripe y virus. Estamos todos un poco tocados”.
Por eso, “tiene que seguir lloviendo”. A cántaros. l

Pablo Guerrero | “Cuando te haces mayor, vuelves al niño que estaba oculto y emerge la luz”