Beatles para todos, del rock de Coque Malla al cabaret de Marlango

Alejandro Pelayo y Leonor Watling, integrantes del grupo Marlango, a su llegada al concierto homenaje a "Tle Beatles" celebrado hoy en Madrid. EFE
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 En menos de una década los Beatles lo hicieron todo, así que había para elegir: de un Coque Malla estilo roquero clásico a unos casi cabareteros Marlango, el pop español homenajeó esta noche a los Beatles con una veintena larga de versiones de toda su discografía.

El motivo oficial era el 50 aniversario de la publicación de su primer álbum, "Please, please me", pero en realidad sólo el exPereza Rubén Pozo y los catalanes de Sidonie se acordaron a la hora de la verdad de aquel disco cuando tocaron juntos "Love me do".

La cuestión es que cuando se trata de cantar a los Beatles, los artistas españoles no se resisten. Ya lo hicieron para celebrar los 40 años del "Álbum Blanco", y dos años después, las cuatro décadas del concierto en la azotea de su último disco, "Let it be".

Esos dos trabajos, junto con "Revolver", fueron los favoritos de esta noche, aunque Russian Red, recién llegada de Los Ángeles, donde lleva un tiempo instalada, prefirió "Help", del que interpretó, muy susurrante y teatral, "It's only love" y, ya pandereta en mano, "I've just seen a face".

Los primeros aplausos espontáneos se los llevaron "Smile", que con sólo un par de guitarras acústicas y una pandereta se ganaron al público con su interpretación de "Mother's Nature" antes de pasar al himno "All you need is love".

La psicodelia de "Revolver" asomó primero con el quinteto Rufus T Firefly y se instaló en el escenario con Sidonie, que después de compartir canción con Rubén Pozo tocaron "Rain" y "If I need someone".

Nuevas voces femeninas, como Rozalén, que estuvo acompañada sólo por un guitarrista, Nora Norman, que recordó más a Janis Joplin que a los Beatles, o Georgina, que salió a cantar sin papel y olvidó parte de la letra de "Across the universe", también tuvieron su cuota.

Pero fue Leonor Watling, con Marlango, quien puso la elegancia y quien más gustó al público. Sus elegidas fueron "Blackbird", con sólo voz y piano, y "When I'm 64", en la que les acompañó un saxofón.

Elegante también Coque Malla, con chaqueta y sombrero, que combinó la originalidad de "Every little thing" con el espíritu del rock clásico y canalla de "Why don't be do it in the road".

Y arriesgados Los Coronas que se subieron los últimos al escenario de Joy Eslava, con sus inseparables sombreros de ala ancha y sus camisas negras para gastar "una extraña broma del karma", según dijeron: tocar a los Beatles "en plan Shadows", o sea, instrumental.

Se acordaron de George Harrison con "Don't bother me" -aunque no fueron los únicos, también Aurora y Sidonie tocaron temas del tercer Beatle-, y le dieron, a base de trompeta, su particular sello del oeste americano.

El público se repartía entre las canas y chaquetas de sastre de la zona vip y las camisas de cuadros que predominaban a pie de pista, porque siempre ha habido clases, también en los conciertos de pop.

Los diecisiete artistas desfilaron por el escenario con bastante agilidad, con las siluetas de los cuatro de Liverpool recortadas blanco sobre negro en el cruce de Abbey Road en el fondo.

Pero no dejaba de resultar extraño, y hacía difícil entrar en situación, el hecho de que entre canción y canción sonaran a igual volumen clasicazos de varias décadas, de Rod Stewart a Lou Reed o la banda sonora de Rocky.

 

Magdalena Tsanis

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