Crece la violencia en el Orzán debido a la reducción de la vigilancia policial

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A pesar de que la crisis económica también afecta, y mucho, a los establecimientos de ocio nocturno, lo cierto es que el centro de la ciudad sigue siendo una zona de marcha. Y como ocurre siempre en los lugares cuando se junta la gente para beber, se pueden producir peleas. Es por eso que la Policía Loca, que patrulla la zona del Orzán cada fin de semana, ha percibido en lo que va de un año un aumento en el número de trifulcas callejeras.  
Es un cambio con respecto al año pasado, cuando el número de peleas disueltas por el 092 bajó de forma notable, pasando de casi 180 en 2013 a algo más de 140. Gran parte de la responsabilidad en este descenso lo tuvo un dispositivo de vigilancia específico para el ocio nocturno. Sin embargo, dicho dispositivo fue eliminado el año pasado, con motivo de la llamada huelga de “bolis caídos”, en los que los policías municipales se negaban a hacer horas extra hasta que se les pagaran los atrasos en sus sueldos. 
Como dicho dispositivo se mantenía mediante el pago de horas extras, fue necesario retirar las patrullas del Orzán. Poco antes de las elecciones, el PP llegó a un acuerdo con los representantes policiales que consiguió solventar el conflicto, pero la cercanía de los comicios y el cambio de Gobierno local evitaron que el dispositivo de ocio nocturno volviera a implantarse en el Orzán, uno de los principales causas que fuentes municipales señalan en el incremento de las peleas. 

locales conflictivos
Pero otra causa, no menos importante, es que recientemente se han abierto locales que atraen a una cliente que la Policía encuentra, cuando menos, problemática. Es paradigmático el caso del Flash, un after-hours que estuvo abierto durante bastante tiempo en el número 230 de la ronda de Outeiro, cerca de su cruce con la avenida de Finisterre (donde fue una fuente de quejas vecinales) y que se reabrió en el Paseo Marítimo en febrero.
 Dos meses después, las autoridades municipales la cerraron, en una actuación que fue un récord de rapidez, por lo menos  a nivel local. Las irregularidades descubiertas por los agentes municipales permitieron su clausura, que ya había sido solicitada por los vecinos, que se quejabande las peleas y el tráfico de drogas que tenían que soportar por la noche por parte de su clientela. 
Aunque fue por eso como la Policía Local consiguió cerrar el local, dado que no se puede hacer a un hostelero responsable de la conducta de su clientela. Fue necesario enviar agentes de paisano para descubrir que la cervecería contaba con un sistema musical disimulado que apagaban  en cuanto el coche patrulla  hacía acto de presencia. 
Pero aquello fue en abril. Este local reabrió sus puertas y su clientela, como la de otros establecimientos, sigue siendo la protagonista de las peleas que la Policía se encarga cada noche de disolver. 

Crece la violencia en el Orzán debido a la reducción de la vigilancia policial