Movilidad busca soluciones para una reforma del carril bici que será compleja

El tramo de carril bici metropolitano que pasa por Casablanca, entre As Xubias y Os Castros, no es más que una raya pintada en la acera | javier alborés
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En la carrera por una movilidad sostenible, el Ayuntamiento tiene que hacer frente a algunos retos. Uno de ellos es el carril bici, enseña del anterior Gobierno local que suscitó numerosas quejas en su día por su diseño por su incomodidad y su inseguridad, por lo menos en algunos tramos. El Gobierno de Inés Rey ya adelantó en su momento, que no estaban conformes con la ejecución y que lo modificarían en cuanto tuvieran la oportunidad. Ahora la comisión de movilidad sostenible ha creado un grupo de trabajo para decidir cuáles serán esas modificaciones y su coordinador, Roberto Rilo, confiesa que se presenta como una tarea larga y complicada. Sobre todo en la ruta metropolitana, que conecta el puente de A Pasaxe con el centro de la ciudad. “En algunos tramos, es tan desastroso que es complicado, ni siquiera es un carril bici”.

35 kilómetros
de carril bici existen a día de hoy en la ciudad, mientras que en 2015 solo contaba con 17.3, sobre todo en el Paseo Marítimo

Sobre todo a la altura de Casablanca, entre As Xubias y San Diego de cemento visto, rugoso, de dos metros y medio de ancho por el que tienen que transitar peatones y ciclistas por ambos sentidos. “Es tremendo, un despropósito, sobre todo habiendo espacio para hacerlo más ancho. Me da la impresión de que fue realizado apresuradamente. La empresa adjudicataria tendrá parte de culpa, porque incluso de la pintura apenas queda nada”.

912.000 euros
costó el carril bici metropolitano, de cinco kilómetros de largo. La mayor parte del presupuesto corrió a cargo de la Diputación

In situ

Rilo es presidente de la asociación ciclista Crunia y en el anterior mandato ya había sido uno de los principales críticos del carril bici. “Vamos a analizar el carril bici, pero sobre todo el metropolitano. Lo primero que vamos a hacer es examinarlo in situ, para que la gente se dé cuenta de las dificultades”. El carril bici urbano también presenta defectos susceptibles de mejora, pero el metropolitano es el peor.

4% viajes
diarios en el interior de la ciudad (en total, 572.000) se realizan en bicicleta, según el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) de 2013

El propio concejal de Urbanismo y Movilidad, Juan Díaz Villoslada, reconoce que es necesaria la reforma pero en algunos casos supondrá ganar espacio para el carril bici, para que un ciclista pueda adelantar a otro y no se vea obligado a marchar en fila. Eso solo se puede conseguir, advierte el experto, reduciendo el ancho de los carriles de la calzada, lo que tendría el efecto beneficioso de reducir la velocidad: “Psicológicamente, ya reduces porque estás en una vía incómoda”. 

Movilidad busca soluciones para una reforma del carril bici que será compleja