Los betanceiros se subirán a las barcas sin saber dónde cayó del Globo de San Roque

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Betanzos navegará el Mandeo sin conocer el paradero del Globo de San Roque. Al cierre de esta edición, el gobierno municipal no tenía conocimiento de dónde desvaneció el aerostato número 134. En todo el día, ni una llamada, como en 2009. La mayoría apunta al mar como el escenario elegido por el gigante de papel para “morir”, porque “se le perdió de vista en Ferrol” . Aunque, según decía Álvaro
Cunqueiro, “al Globo de los Pita le era saludable que el viento fuera un nordeste fácil o un terco sur”. El escritor, amigo íntimo de Jaime Pita Otero, era un excelente conocedor de las costumbres betanceiras, y a él se le deben, entre otras historias, la leyenda de los fantasmas de los Montgolfier. La distancia que pudo llegar a recorrer el Globo de San Roque es una cuestión de fe, pero de lo que sí hay constancia escrita fue de las veces que cayó dentro de Betanzos: 1960, 1962 y 1963. Otra historia es la leyenda, tan extensa como inmenso es el ingenio: “Si no pasó la frontera portuguesa fue... a causa de trámites burocráticos”, añaden los que “recuerdan” cuando llegó a Tui. Y otra historia es dónde fue  a parar el aerostato elevado a las 00.23 ante miles de personas en la García Irmáns. n L.T.

Los betanceiros se subirán a las barcas sin saber dónde cayó del Globo de San Roque