“La clase política no está interesada en la Educación, excepto por el informe Pisa”

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En un mundo que todos califican de extremadamente competitivo, la educación se convierte en la llave para asegurarse un futuro. Sin embargo, a veces resulta complicado determinar qué es una buena educación. Por ejemplo, se hace mucho hincapié en las nuevas tecnologías, pero se presta poca atención a otras ciencias que pueden ayudar a desarrollar el potencial del estudiante, como la neurología o la psicología. Y por esa razón el experto José Antonio Marina acudió ayer a la Fundación Barrié a impartir su conferencia: “Talento: inteligencia en acción”. Y en su discurso dejó una cosa bien clara, que en contra de lo que se cree, el talento no es algo innato. “Surge después de la educación”; explicó, al tiempo que ponía como ejemplo a Rafael Nadal: “¿Si hubiera nacido en una familia americana aficionada a la comida basura ¿sería Nadal? Lo más probable es que acabara siendo un informático gordo”.
También recordó que muchas veces se adopta un punto de vista catastrófico y pesimista con los jóvenes, lo que no ayuda a motivarles. Durante su intervención, organizada por la asociación Arela y la Fundación Barrié, Marina explicó que todos los problemas a los que se enfrentan los padres, como la agresividad y la falta de atención y motivación son perfectamente asumibles con las técnicas pedagógicas que se han desarrollado gracias a la psicología y a la neurología. “El cerebro del adolescente cambia completamente en la pubertad. Pasa de conducir una bicicleta a un Ferrari, pero hay que enseñarle cómo manejarlo”, aclaró el experto. Y uno de los puntos más importantes es explicarles por qué hay que aprender cada materia que se enseña.

Carencias
Durante su conferencia, Marina también criticó la falta de una buena política educativa por parte de los sucesivos gobiernos. Según él, “la clase política no está   interesada en la educación excepto por el informe Pisa”.  
Para conseguir resultados tan buenos como Finlandia, que se encuentra entre los países más valorados en este campo, no hace falta más inversión, sino mejorar la dirección de los centros y formar al profesorado. “La mezcla perfecta es cuando se da mucha autonomía a los centros y luego se evalúan muy rigurosamente los resultados. Es lo que funciona”, concluye Marina n

“La clase política no está interesada en la Educación, excepto por el informe Pisa”