“Estuve bajo sospecha pero a mí me daba igual. Era lo mío y yo dibujaba lo que veía”

Copia de El Ideal Gallego-2014-01-09-016-73a95270

Cuando Alfonso Abelenda encerró a la actualidad en viñetas hace 40 años no sabía que las mismas creaciones le servirían para condensar lo que ocurre ahora cuatro décadas más tarde porque “cambian las modas y el fútbol, pero el sentido de la vida es el mismo”. Esto le empujó al artista a agruparlas todas en el libro “El abelendario... 40 años después”, que presentaba ayer en la librería Arenas, como una forma de constatar que en esto de predecir el futuro, Abelenda tiene dotes. Algo para lo que le ayudaron las matemáticas, asegura, porque la misma deducción que le hizo despejar “equis” de joven la utilizó el pintor para sacar de la chistera una serie de circunstancias derivadas de las noticias que llenaban páginas de periódico. Y hacerlo con sentido del humor para el que también es necesario usar la deducción.
Y de sus cavilaciones salieron dibujos que estamparon una época de cambios, la de los años 70, en los que Alfonso comenzó a publicar para la revista “Don José” después de recibir una llamada de Mingote. Para pasarse a “La Codorniz” y hacer humor ilustrado en “Cambio 16”, “La Gaceta Ilustrada” o “Diario de Madrid”.
En el volumen está una buena representación de su faceta como ilustrador junto a una serie de viñetas que Abelenda añadió del momento actual, que viene a ser algo muy parecido a lo de entonces. Y que mantienen el mismo punto de ironía. Idéntico estilo. En una forma de hacer por la que Alfonso tuvo problemas al ser demasiado explícito para algunos: “Estuve bajo sospechas, pero a mí me daba igual. Era lo mío y yo dibujaba lo que estaba ocurriendo, lo que veía y lo que sentía”, decía el que confiesa ser un “agnóstico liberal”. Agnóstico, porque a pesar de estar en una democracia, “siempre hay dictadores”.
Abelenda señala que “si lees a Terencio resulta que hace una crítica de una sociedad muy parecida a esta”. En un mundo de idas y venidas en el que el ser humano no ha cambiado: “Nace y muere y vive de la misma manera o cómo le dejan vivir”. Aunque las ilustraciones han formado parte de su carrera, la pintura ha sido siempre su principal preferencia. A la que le ha dedicado más tiempo.
Abelenda explica que los dibujos los fue haciendo por su cuenta hasta que cogió el aparato y al habla estaba Mingote. Entonces sacó su carácter deductivo de la manga y sin intención de ser profeta, lo fue: “En las viñetas pocas veces metí la gamba” y de sus pinceladas de sarcasmo, los coruñeses pueden hacer hoy su propia lectura. El creador cuenta que las viñetas que presenta fueron publicadas hace cinco años por El Ideal Gallego.
El conjunto abarca todos los temas que a Alfonso le hacían coger el lápiz. Son testigos de un momento donde la dictadura daba sus últimos coletazos y se abría un paréntesis a la esperanza. De todas ellas, Abelenda recuerda una en la que Caperucita Roja es devorada por el lobo. En la viñeta, el autor escribe que el animal se la comió porque “era de derechas de toda la vida”.
Al dicho “otros vendrán que bueno te harán”, el pintor indica que “nos harán peores” en un mundo donde incita a la gente a ser mala. De ser así, “siempre tienes una oportunidad de ser bueno”. En el acto de presentación del libro editado por Arenas, Abelenda estuvo acompañado por el alcalde Carlos Negreira, el catedrático Chema Paz Gago y el periodista Fernando Molezún. Además de los que gustan del arte de un referente que se paseó entre viñetas con soltura. Con la condición de un visionario que asegura estar viendo siempre la misma película.

“Estuve bajo sospecha pero a mí me daba igual. Era lo mío y yo dibujaba lo que veía”

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