Un mesón del barrio de A Falperra reparte comida entre los más necesitados

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El Mesón O Viñedo, un establecimiento de hostelería de A Falperra, comenzó esta misma semana una iniciativa solidaria y sustentable. El gerente del negocio, Francisco Patiño, decidió colocar fiambreras con alimentos en una mesa junto a la puerta para que los coruñeses que estén pasando por un mal momento y los necesiten puedan contar con una comida segura al día.
A imagen y semejanza de un restaurante de Santander que saltaba a la fama hace unas semanas, O Viñedo (ubicado en la calle de A Falperra en la esquina con Sinforiano López) puso en marcha el lunes un plan para aprovechar la cantidad de alimentos que sobran del menú del día. 
Harto de acumular ollas en la nevera y de, finalmente, tener que tirar a la basura muchos alimentos, el gerente “regalar tuppers con comida para aquellos que lo necesiten”. 
La primera opción del empresario fue la Cocina Económica pero, al tener conocimiento de que esta no acepta los platos preparados, pensó que hacer un bien a la comunidad por cuenta propia era una buena idea. Por eso, desde el pasado lunes ha repartido más de “64 recipientes” con menús tan dispares como “potaje, sopa, macarrones con pollo, ragú de ternera con arroz blanco, caldo o albóndigas”, entre otras delicias. En breve comenzará la temporada del cocido y eso se notará.
El sistema de aprovechamiento es bien sencillo. Todo aquello que sobra en una jornada, se distribuye de forma altruista al día siguiente y así sucesivamente. Aunque la propuesta es muy reciente, Patiño asegura que numerosas personas van a recoger esta ayuda. “Viene gente de otros barrios; de A Falperra serán un par de personas”, dice. 
No es extraño que se haya corrido la voz de este plan, incluso en las redes sociales, del que los clientes están “orgullosísimos”. 
Eso sí, en el restaurante procuran disimular un poco la zona de recogida para que nadie sienta vergüenza al tener que llevarse una o dos raciones para subsistir.
La intención inicial es seguir con esta propuesta hasta marzo, mes en el que se le termina el contrato de arrendamiento del local. Eso sí, la continuidad también dependerá de que la gente no abuse de la generosidad. “Espero que no se lleven comida por llevar; que sean solidarios con los demás”, zanja Patiño.

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