Crece la alarma tras el tercer vuelo con casos positivos en coronavirus

Este es el tercer avión con tenistas, en este caso procedente de Doha, en que se detectó un positivo en Covid-19 | James Ross
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El Open de Australia acentúa la incertidumbre después del tercer avión con jugadores a bordo afectado por coronavirus, después de los dos primeros que acumularon un total de cuatro casos.

Tras el nuevo positivo detectado en un vuelo desde Doha a Melbourne, ya son cinco el número de pasajeros contagiados que han aterrizado en Australia para estar presentes en el primer Grand Slam de la temporada.

Los primeros dos aviones infectados obligaron a un total de 125 pasajeros –entre ellos Paula Badosa– a confinarse en sus habitaciones por un periodo de dos semanas en el que el único entrenamiento permitido se reducirá tanto al uso de la bicicleta estática instalada en los dormitorios como a los ejercicios físicos que puedan desarrollar en reducidas dimensiones.

Otros dos españoles, los jóvenes Carlos Alcaraz y Mario Vilella, así como el entrenador y exnúmero uno mundial Juan Carlos Ferrero, también están confinados en las habitaciones de su hotel en Melbourne, tras haber viajado en este avión desde Doha, sede de la fase previa, donde Alcaraz y Vilella lograron el pasaporte para el cuadro final.

Este nuevo caso sacude de lleno a los torneos que tienen previsto disputarse en la capital del estado de Vitoria, la Copa ATP y el Open de Australia. Las autoridades locales defienden a rajatabla las medidas contra la Covid-19 adoptadas para los tenistas y miembros de su equipo a la llegada al país para participar en el primer grande la temporada.

La suiza Belinda Bencic, la francesa Alize Cornet, la rumana Sorana Cirstea y la kazaja Yuliya Putintseva denunciaron el desconocimiento de los jugadores de la severidad de las medidas anti-Covid aplicadas para los pasajeros que comparten avión con un caso positivo. “Lo que no entiendo es eso, nadie nos dijo nunca nada de que si una persona a bordo resultaba positiva todo el avión debería someterse a cuarentena. Lo habría pensado mejor de haberlo sabido”, explicó Putintseva.

Cirstea, por su parte, aseguró que no hubiera disputado la gira australiana de haber conocido la medida y explicó que la organización les comunicó que serían considerados un contacto cercano aquellos que estaban sentados cerca de la persona infectada.

Además de Badosa, Bencic, Cirstea y Putintseva también viajaban en ese avión, que despegó desde Abu Dhabi, la alemana Angelique Kerber –campeona del Open de Australia en 2016– y la griega Maria Sakkari.

Crece la alarma tras el tercer vuelo con casos positivos en coronavirus