El plan de El Pasatiempo fija un coste de mantenimiento anual de 114.000 euros

|

El miércoles se cumplirán 31 años de la compra de El Pasatiempo. El 1 de marzo de 1986, los herederos de Juan y Jesús García  Naveira, propietarios de los terrenos, y el entonces alcalde, Manuel Lagares, firmaron la escritura pública para la adquisición del ámbito, casi 10.000 metros cuadrados situados en el área de O Carregal. El montante de la operación ascendió a 31 millones de pesetas, de los que siete se abonaron el momento de la rúbrica, nueve en 1987, ocho en 1988, y siete en 1989. Después de una intervención inicial orientada a su recuperación como espacio público, la caída de las inversiones y la decisión de minimizar las tareas de mantenimiento han situado al parque al borde de la desaparición, lo que ha derivado en una importante movilización ciudadana a la que ha empezado a reaccionar el Ayuntamiento de Betanzos.
Las protestas y –sobre todo– la caída de una parte del mural del Estanque de la Gruta han acelerado las gestiones del Gobierno de García Vázquez. En el pleno de ayer, que siguieron de cerca algunos de los integrantes de la plataforma “Salvemos El Pasatiempo”, se acordó, a petición de Betanzos Novo, convocar una comisión de seguimiento del proceso antes de abril de 2017. 
En la misma moción, la marea betanceira solicitó la publicación y entrega de copia de la memoria de recuperación remitida a la Diputación de A Coruña. Una acción que se había realizado horas antes, en concreto el lunes 20. La obra costará casi 1,3 millones y su mantenimiento anual se sitúa en los 113.297,73.

DOCUMENTO
El documento, de casi cuatrocientas páginas, analiza al detalle la situación y necesidades de cada uno de los elemento del parques, tanto arquitectónicos como pictóricos, escultóricos y paisajísticos, con las consideraciones de expertos en cada una de disciplinas: los arquitectos Xan Casabella López y Xosé Díaz Vieites, la restauradora María del Carmen Pérez García, el escultor Marcelo Aguirre Rodríguez y el paisajista José Crespí Rodríguez. Éste último, responsable de las tareas de recuperación acometidas entre 1996 y 2004.
De acuerdo con la valoración de estos profesionales, el presupuesto estimado de las acciones de restauración y conservación del parque histórico rozan los 1,3 millones (1.289.197). De ellos, más de 457.000 se destinarían a la recuperación de elementos arquitectónicos, casi 432.000 euros a las esculturas, y a las piezas pictóricas, 400.597,00. 

“Zona 0”
Mientras, los vecinos han endurecido sus protestas y, en la madrugada de ayer colgaron hasta tres pancartas en la reja que separa el área histórica de la carretera, a la altura del Estanque del la Gruta, convertido en la “Zona 0” de sus movilizaciones para “Salvar el Pasatiempo”. 
El “capricho” de Juan García Naveira es también el “parque enciclopédico” que acuñó Luis Seoane. En su construcción se siguieron los caminos establecidos por hitos de la promoción pública, como el Central Park o el Ciudadela de Barcelona. Pero detrás de El Pasatiempo no había instituciones, sino la iniciativa privada y la voluntad de un indiano que había hecho importantes negocios en Argentina. Un éxito sin precedentes que, un siglo después de su construcción, sigue levantando pasiones y haciendo correr ríos de tinta, como a principios del XIX. 
Una obra sin precedentes en todo el país, con la que el propio rey, Alfonso XIII, quiso colaborar, y envió a Juan gamos, ciervos y hasta un yak para engordar la extensa relación de animales del zoológico, ubicado en el actual parque urbano y desaparecido antes de su decadencia, en los años de la Guerra Civil. “He hablado con varias señoras de Betanzos, incluso amigas de las hijas de Juan, y todas comentan que hasta había una jirafa”, explica Josiño Souto Santé, ilustrador y arquitecto técnico, y autor de El Blog de El Pasatiempo. Por algo, el coruñés Carlos Martínez-Barbeito no dudó en calificarlo como un anticipo del naïf.n

El plan de El Pasatiempo fija un coste de mantenimiento anual de 114.000 euros