Las denuncias por vertidos ilegales dentro del municipio se duplican

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La contaminación es un problema que resulta fácil ignorar en el día a día y que solo suscita una  reacción cuando se produce un gran desastre medioambiental. Sin embargo, el cuidado del medio ambiente es sobre todo una cuestión de responsabilidad cotidiana, que empieza por algo tan simple como tratar la basura de la forma correcta para su procesamiento y reciclaje. Y muchos no lo hacen: durante el año pasado, el Ayuntamiento tramitó casi el doble de sanciones por vertidos pasado de 19 en 2013 a más de 30 el año pasado, una cifra que demuestra que el problema se está haciendo cada vez más común. 
Estas multas, tramitadas por la Policía Local a través de Medio Ambiente, no hacen referencia a emisiones contaminantes en la ría o en el mar, de los que normalmente se hacen cargo los agentes del Seprona o de la Unidad Adscrita de la Policía Nacional (Policía Autonómica), sino a infracciones dentro del casco urbano, como líquidos en la red de alcantarillado o sólidos en descampados. Fuentes municipales lo relacionan con la economía sumergida, y el auge de actividades como los “chapuzas” a domicilio y los talleres ilegales. 
“Los profesionales normalmente se encargan de depositar estos residuos, que muchas veces son contaminantes, en los lugares adecuados, como los puntos limpios, mientras que los que trabajan en negro y no tienen licencia suelen dejarlo en cualquier sitio”, explican. Además, hay que tener en cuenta que muchos de estos detritus, como los aceites usados, tienen que ser procesados debido precisamente a su carácter contaminante, y hay quien prefiere ahorrarse el coste de llevarlo a la planta de tratamiento, aunque se arriesgan a multas de miles de euros si son descubiertos.

abandono
A este factor hay que añadir otro, que también contribuiría a explicar el auge de estas denuncias: los solares abandonados. Tradicionalmente, los escombros y basuras, o electrodomésticos pesados se arrojan en vertederos descontrolados situados en la periferia, pero la explosión de la burbuja inmobiliaria ha dejado el casco urbano lleno de solares vacíos, a veces con edificios a medio construir, donde la basura se acumula en ocasiones.  
Estos restos no solo son depositados allí por trabajadores irregulares, sino también por los propios vecinos, que arrojan incluso desde sus ventanas las bolsas de basura, según comentan los agentes municipales.
En algunos casos, la patrulla verde ha denunciado solares que amenazan con convertirse en focos de insalubridad, porque entre los escombros y los deshechos suelen prosperar plagas como las ratas. En 2013, ya eran 20. 
Como muchas veces los solares pertenecen a inmobiliarias que se desentienden de ellos tras la explosión de la burbuja inmobiliaria, resulta difícil impedir que el problema se enquiste en los barrios.

Las denuncias por vertidos ilegales dentro del municipio se duplican