El Blanco Amor asegura que la protección de datos de los alumnos está garantizada

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“Es la primera vez que ocurre algo así. Tenemos un método que hace imposible” que los expedientes de los alumnos del instituto Eduardo Blanco Amor, salgan del centro, asegura la directora Carmen Rodríguez-Trelles. Después de que el pasado viernes, dos vecinas encontrasen documentación con datos personales por toda Acea da Ma y presentasen una denuncia, la responsable del centro señala que claustro y padres lo que quieren es que se averigüe “quién pudo robarlos y difundirlos”.
Añade que el “deseo es que la Agencia de la Protección de Datos intervenga para encontrar a quien a robado y difundido los expedientes” y recuerda que tanto las familias como el propio centro son “perjudicados”
Rodríguez-Trelles destaca que tienen el “100% e la colaboración de los padres” en este asunto, y agradece las “muestras de apoyo” de los progenitores. Explica que los expedientes solo han podido salir del centro porque “los han robado”. “No existe un protocolo para custodiar la documentación”, por lo que cada centro decide cómo hacerlo.

SEguridad
En el caso del Blanco Amor, los expedientes se guardan bajo llave. Todos los papeles sensibles son destruidos y se depositan en un contenedor que está dentro den centro. El camión que lo recoge “los prensa antes de salir” del recinto. Los expedientes “no pueden salir y se ha demostrado”, sentencia. Pero, continúa, lo que no pueden es “evitar que los roben y los difundan, con el perjuicio que ello provoca”.
 A pesar de este hurto, Rodríguez-Trelles considera que la “seguridad del centro es adecuada”. El motivo, continúa es que “en 16 años nunca había pasado”. Apuntan que “se sabía que se iba a revisar la documentación”.
Las dos vecinas que recogieron la documentación y la llevaron a la Guardia Civil explicaban que en los montones que encontraron había datos acerca de motivos de expulsión, de declaración de la renta, así como direcciones o teléfonos.
Pero, según relata la directora del centro, en la documentación que apareció esparcida por toda la avenida de Acea da Ma, “solo había datos de tutoría, nio había datos fiscales. Lo que había eran datos familiares (direcciones, teléfonos, etc.) y de tutorías”.
Además, también señala que esta documentación “no es obligatorio guardarla cinco ños. En cada curso, los alumnos empiezan de cero”, por lo que no se tiene en cuenta las faltas que haya podido cometer el curso anterior, por ello, continúa Rodríguez-Trelles “se destruye porque no es relevante guardarla. 

El Blanco Amor asegura que la protección de datos de los alumnos está garantizada