El comercio supera el ecuador del año sin conocer ni cobrar las ayudas municipales

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Más de seis meses después del inicio del año 2018 las asociaciones de comerciantes de la ciudad siguen sin saber si este año tendrán las ayudas del concurso por concurrencia competitiva al que se presentaron hace ya tiempo para conseguir fondos que permitiesen organizar actividades de atracción de los potenciales consumidores. A pesar de que en otros ejercicios el Gobierno local se había escudado en la tardía aprobación del presupuesto para justificar los retrasos de esta línea de subvenciones, la salida adelante de las cuentas de este año muy pronto tampoco ha servido para que el apoyo del Ayuntamiento dirigido por Marea Atlántica sea tangible en uno de los sectores que más puestos de trabajo sostiene en la ciudad junto con la hostelería. Por si fuera poco, en estos últimos días la mayoría de entidades tampoco había recibido el pago del 20% restante que quedaba por cobrar de la ayuda de 2017 a pesar de haber justificado los gastos en María Pita.
El comercio de proximidad –e, incluso, las grandes cadenas–sigue sin resurgir a pesar de que la crisis se diese casi por superada hace un par de años. Si en algunos momentos hubo subidas puntuales de las ventas solo fue un espejismo, pues los representantes de este sector han insistido en innumerables ocasiones en que el consumo que hacen los coruñeses en la actualidad es muy bajo. Tanto es así que este año las rebajas de verano se aceleraron más que nunca. 
Aunque hace varios años que cada establecimiento puede elegir su fecha para ofrecer saldos, lo cierto es que la mayoría lo hacían alrededor de los antiguos días clave tanto en enero como en julio pero este año han adelantado aún más sus propuestas para, según los propios empresarios, intentar dar salida a un stock que seguía llenando almacenes. En esta dinámica de contención de las compras la estrategia de las agrupaciones de los distintos barrios venía siendo recurrir a las ayudas municipales para programar acciones que atrajesen el público a las calles, de manera que alguien siempre compraba algo. 
Sin embargo, desde hace unos años cada vez es más complejo desplegar esa táctica. Y es que si antes llegaban pronto, las partidas que el Ayuntamiento destina a impulsar el pequeño cada vez llegan más tarde y con trabas burocráticas añadidas.
A estas alturas, superado el primer semestre del año, las asociaciones todavía no cuentan con ningún tipo de apoyo económico municipal. Ya no solo eso, sino que ni tan siquiera se les ha comunicado si han superado el proceso de concurrencia competitiva para obtener la subvención demandada. 

Escaso apoyo y fondos propios
En estas últimas semanas se han ido dando a conocer –también tarde– informaciones sobre las convocatorias hechas por las concejalías de Cultura y Participación Ciudadana, pero el departamento de Empleo y Economía Social todavía no ha aclarado una fecha en la que la inversión pueda llegar a sus destinatarios. El concejal del ramo, Alberto Lema, reconoció hace algunas semanas  a principios de mes en una entrevista en este diario que la orden estaba resuelta pero que antes de comunicarla necesitaba de la aprobación de la junta de Gobierno, si bien no fue ninguno de los asuntos tratados en los encuentros del mes de junio –algunos convocados de manera extraordinaria– a pesar de que ya llegaba tarde. Eso sí, Lema avanzó que solo habrá pequeñas correcciones respecto al pasado ejercicio.
Esta resolución tardía, aún sin aplicación directa al sector implicado ni con información ni con ingresos concretos a los colectivos, sorprende dado que en ejercicios anteriores se había explicado el atraso por los problemas para aprobar los presupuestos, pero este año la hoja económica del Consistorio se aprobó en febrero y aún así ha habido más de medio año de parálisis en el sector debido a la falta de fondos para incentivar el consumo. La imposición del sistema de concurrencia competitiva hace algunas ediciones de la ayuda ha servido para recortar los plazos como se les había prometido a los empresarios, que eran reacios.
Sin dinero en las cuentas de las asociaciones y con unos ingresos bajo mínimos en las tiendas por la falta de clientes cuya visita termine en una adquisición real, la carencia de aportaciones municipales no ha permitido ver movimiento en las zonas comerciales. Tan solo aquellas con más capacidad económica propia han realizado alguna actividad adelantando el dinero que deberían ingresar por la subvención, como es el caso de la Asociación Zona Comercial Obelisco y su asentada Noche Blanca. La Asociación de Comerciantes de la Ciudad Vieja trabaja a fondo en la 24 edición de la Feira das Marabillas, pero en este caso la financiación es completamente propia porque la aportación se pidió para consolidar la Feira de Cervexa Artesá.

El comercio supera el ecuador del año sin conocer ni cobrar las ayudas municipales