Las emisiones de dióxido de nitrógeno se redujeron a la mitad por las restricciones

Los niveles de dióxido de nitrógeno, ligados al tráfico, descendieron a la mitad durante la pandemia | Javier alborés
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El confinamiento del pasado mes de marzo, a causa de la pandemia, y las consiguientes limitaciones a la movilidad han hecho que alunas costumbres hayan cambiado y que los niveles de tráfico se hayan reducido de manera considerables. Esto también se aprecia en los niveles de contaminación del aire, ya que por ejemplo, en A Coruña las emisiones de dióxido de nitrógeno (NO2) se redujeron a la mitad.

En concreto, entre el mes de marzo y el de octubre, estas emisiones se redujeron de media un 47%, con respecto a valores de años anteriores, tal y como recoge en su último informa Ecologistas en Acción. Esto en el global de lo que llevamos de crisis, ya que si se analizan la media de los datos entre el mes de marzo y el de junio, la caída de las emisiones de este gas es del 52%.

Los descensos son menos pronunciados si se analizan los siguientes periodos por separado, debido a la relajación de las medidas restrictivas, tanto del Gobierno del Estado, como del autonómico. Así, en los meses veraniegos, entre junio y agosto, la caída de emisiones de NO2 fue del 44%, mientras que entre septiembre y octubre fue del 42%.

Estos descensos se repitieron, en mayor o menor medida en la práctica totalidad del país, ya que la reducción de movilidad, y consecuente tráfico, origina menos emisiones de este gas, que tiene como una de sus fuentes principales las emisiones de los vehículos.

Por cercanía, entre marzo y octubre, en ciudades como Vigo se experimentaron caídas similares. La urbe olívica registró un descenso de emisiones de NO2 del 48% en esta franja temporal, al igual que Vitoria, con una caída del 46%.

En el norte peninsular, localidades con cifras de población parecidas a A Coruña certificaron caídas, pero mucho menores. Es el caso de Gijón u Oviedo, ambas en torno al 37% menos de lo habitual.

Desglose

En lo tocante a los datos herculinos, aunque la media deja entrever que las emisiones fueron más pronunciadas en los meses de septiembre y octubre, los picos se dieron antes.

En concreto, estos picos se registraron las últimas dos semanas del mes de marzo, tras la declaración del primer estado de alarma y antes de poner coto a toda actividad no esencial y entrar en el confinamiento más estricto.

Tras esto, los niveles medios de NO2 en la ciudad se desplomaron y no volvieron a valores cercanos a los registrados en los primeros meses del años hasta bien entrado septiembre, en concreto, volvieron a subir a partir de la tercera semana.

Las emisiones de dióxido de nitrógeno se redujeron a la mitad por las restricciones