
En la ciudad en la que nadie es forastero, los visitantes pueden sentirse seguros de que se les trata como a un coruñés más, sobre todo en lo que se refiere a las sanciones impuestas por incumplir las ordenanzas de circulación. El Ayuntamiento se toma muy en serio la tramitación de las multas, y el resultado es que, en solo un año, los ingresos por esta causa se han incrementado un 400%. Ni siquiera abandonar la ciudad libra al infractor de pagar la sanción. Esté donde esté, más tarde o mas temprano, el desagradable sobre le llega por correo. Solo el año pasado, los visitantes de la ciudad contribuyeron en 1.130.000 euros a las arcas municipales.
Se trata de un aumento sin precedentes, que destaca en una dinámica general de estancamiento o de crecimiento moderado en el área metropolitana, donde ningún otro municipio ha experimentado un ascenso tan brusco en las tramitaciones de multas. La razón hay que buscarla en la gestión del anterior Gobierno local, durante el mandato de Carlos Negreira. A su llegada al poder, el entonces concejal de Seguridad Ciudadana, Julio Flores, descubrió que solo se tramitaba un pequeño porcentaje de multas, dos de cada diez, según estimaciones realizadas por agentes de Tráfico.
sin favoritismos
No es algo extraño: aunque la Policía Local es la que impone las multas, es el Ayuntamiento el que decide si enviarlas o no, así que muchas se pierden por el camino. A veces, los mismos policías tachaban las multas en su bloc. “Eso se ha acabado –explica un agente– ahora no podemos hacerlo. Todo tiene que ir directamente a tramitación”. De hecho, ni siquiera es fácil para cargos con autoridad retirar multas del sistema, así que el proceso continúa su trámite burocrático de forma automática. “Nadie quiere saber nada de eso ahora, está muy vigilado”, aseguran los policías.
Ya en 2010, se cambió la legislación para que el plazo en el que expira una multa pasara de uno a cuatro años. En 2013, el Ayuntamiento declaró que había conseguido que se pagaran el 46% de las multas impuestas, lo que implicó unos ingresos de 2,7 millones d eueros, pero que su objetivo era alcanzar el 65% en 2015, lo que parece haber conseguido, a juzgar por las cifras. Aunque los expertos en Tráfico señalan que, en el pasado ejercicio, también se ha incrementado el número de coches que circulan por las calles herculinas, lo que también habría contribuido a este espectacular despegue en la recaudación.
La mayor parte de las multas son por estacionamiento irregular: aparcar en un vado, en zona de carga y descarga, o en doble fila y, sobre todo, aparcar en zonas estacionales o sobre aceras. Esta clase de irregularidades son castigadas con cerca de cinco mil sanciones al año. En cambio, las multas que se imponen por faltas que podrían provocar un accidente de tráfico son una minoría, sobre todo las que tienen que ver con las alcoholemias o exceso de velocidad, y que afectan más a la seguridad vial.











