La maldición que no cesa

El equipo coruñés firmó tres buenos primeros cuartos, pero desapareció en el último, donde encajó 33 puntos, solo 10 menos que en la media hora precedente quintana
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Increíble e incomprensible. Las dos más palabras más repetidas tras el bocinazo que rubricó una nueva derrota in extremis del Leyma Basquet Coruña. Esta vez, después de entrar al último cuarto con una renta de 12 puntos (55-43) y de mandar en el marcador desde el salto inicial hasta el minuto 36:40.
Como es habitual, los pupilos de Tito Díaz arrancaron en quinta (7-2), aunque les faltó el acierto ofensivo de citas precedentes y les sobró un puñado de pérdidas de balón, sobre todo alguna tras saque de fondo o banda, aunque fueron dos en el tramo final las que hicieron que el Peñas Huesca limitase daños al término del periodo inicial (20-14).
El segundo arrancó con un Chus Castro –se estrenaba este curso en casa– enchufadísimo. Su tercera canasta casi consecutiva puso al Leyma por primera vez con dos dígitos de margen (32-21). A ello se unió una defensa naranja que rayó la perfección, pero solo durante los cinco primeros minutos. 
Después que de Burjanadze elevase al electrónico la máxima diferencia del partido (34-21), un afortunado triple de Davis sobre la bocina de posesión tuvo el efecto de un martillo pilón sobre la defensa local, que recibió cinco puntos más de manera consecutiva. 
El Leyma, que había circulado paciente y sabiamente la naranja, empezaba a jugársela demasiadas veces de manera individual, algunas de ellas de forma muy alocada. Dos tiros libres errados por Monaghan dieron paso al descanso con 39-33 y la sensación de que, pese a la ‘empanada’ final, el premio para los de Tito Díaz era muy escaso.
A la vuelta de vestuarios, el Leyma recuperó el sentido común. Jugó más balones interiores y entre Olmos y Abia devolvieron los dos digítos de ventaja al electrónico (45-35). El ‘center’ alicantino, desatado en este arranque de tercer cuarto, firmó una secuencia: mate-tapón humillante a Huskic-mate, que pareció dejar al rival con las piernas de trapo.
El técnico visitante, Joaquín Costa, decidió entonces probar con una zona 2-3. Y, aunque su equipo seguía sin ver aro –un solo punto en los últimos cuatro minutos– , al menos cortó el alto ritmo anotador del Leyma, que aun así se plantó en el último periodo con una docena de tantos de superávit (55-43).
Y entonces volvieron los fantasmas. Primero, con un parcial de salida de 0-7; y lo que es peor, construido en poco más de un minuto. El triple de Stelzer que cerró la hemorragia no bastó, sin embargo, para templar a un Leyma con todas las dudas del mundo en ataque, donde volvieron las pérdidas, algunas infantiles;  mientras que la defensa era presa del caos y los desajustes.
Dos de ellos derivaron en sendos triples de Christian Díaz, parte instrumental de otro parcial demoledor, este de 2-12, y que dio, gracias a una canasta de Lluis Costa, la primera ventaja del encuentro a los pupilos del otro Costa (60-62).
Restaban algo menos de tres minutos y medio para el desenlace. Y Díaz, encimado, desde casi ocho metros y sobre la bocina de posesión, reventaba la primera gran defensa local en varios minutos. Aunque Burjanadze contestó con otro triple, la inercia apuntaba visitante.
Maldunas, tras rebote ofensivo, Huskic, tras despiste defensivo mayúsculo, y Díaz, con dos tiros libres consecuencia de una pérdida (mal pase) de Stelzer, lo confirmaban (65-71). El propio Stelzer, desde 6.75, devolvió un halo de esperanza, pero quedaba medio minuto y un solo recurso: hacer faltas. Y el Peñas, muy errático durante los tres primeros cuartos, acertó cuando más lo necesitaba, cerrando el acto final con 33 puntos... solo 10 menos de los que había anotado en los tres primeros.

La maldición que no cesa