Trabajo culpa a las constructoras del último accidente mortal en la dársena

|

Inspección de Trabajo ha terminado la investigación sobre el último accidente mortal ocurrido en Langosteira, cuando una grúa se desplomó sobre un operario, y en su informe final señala como culpables a todas las constructoras implicadas en el suceso por “no cumplir con las medidas de seguridad”. La inspectora responsable de averiguar lo que sucedió en la jornada del 15 de octubre pasado ha sido tajante en sus conclusiones y habla de que el proceso de desmontaje se hizo de forma “improvisada” sin que los operarios tuvieran indicaciones de cómo desarrollarlo con seguridad.

Al mismo tiempo, en ningún momento menciona al Puerto, por lo que la entidad entiende que está libre de culpa. “El informe que ha elaborado la autoridad laboral exonera de cualquier tipo de responsabilidad a la Autoridad Portuaria”, declaraba ayer el presidente ante los medios.

En el informe de la inspección explican que los operarios iniciaron un trabajo que les fue encomendado sin “dirección técnica” ni “instrucciones concretas de cómo realizarlo”. En concreto, una vez retiradas las orugas se procedió a desmontar las vigas transversales de la grúa sin personal cualificado que valorase “la estabilidad y horizontabilidad del cuerpo central”. Así, parece que los gruístas se llegaron a situar sobre las propias piezas a retirar, “sin medios auxiliares adecuados y sin adoptar medidas de organización para evitar la presencia de los trabajadores dentro del propio radio de acción”.

De hecho, se alerta de que también se puso en peligro a otros tres hombres, además del fallecido: “Permitiendo y no prohibiendo situarse en la zona de peligro, ni utilizando la grúa auxiliar como sujeción”.

El documento explica que estos hechos “constituyen infracción en materia de seguridad por omisión de medidas preventivas por incumplimiento de la normativa reguladora de riesgos laborales”. El acta no solo se aplica a Grúas Usabiaga, la subcontrata dueña de la estructura, sino también a la adjudicataria principal de la obra, la UTE Langosteira, por su condición de empresa contratista, “al ser esta a quien le corresponde la vigilancia y control del cumplimiento de las condiciones de seguridad de todos los que trabajan en la obra, directa o indirectamente”.

De este modo la CIG, el sindicato mayoritario de en el comité de empresa, entiende que Inspección de Trabajo le está dando la razón en sus acusaciones, entre ellas, la que alertaba de que no existía un plan de desmontaje de las grúas. “Desmíntese todo o que a Autoridad Portuaria dicía ao respecto do cumprimento das medidas de protección”, declaraba el secretario comarcal, Paulo Carril durante la protesta del sindicato. El portavoz destaca que se ha impuesto la máxima sanción a las empresas tanto a nivel económico como en el recargo de prestaciones. Por tanto, la familia del fallecido verá incrementadas en un 50% las prestación a la que tengan derecho.

Por otro lado, el proceso continúa en los juzgados para estudiar posibles responsabilidades penales. “Al final, la conclusión ha de ser judicial y no de la inspección de trabajo”, defendía ayer el presidente del Puerto.

Trabajo culpa a las constructoras del último accidente mortal en la dársena