Casi medio millar de carballeses recibieron el pasado año ayudas de emergencia de los servicios sociales

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Los servicios sociales municipales se han convertido en  la tabla de salvación de muchas familias en emergencia económica y social. Esto lo saben bien las 466 personas que durante el pasado año recibieron ayudas de emergencia de los servicios sociales de Carballo; una asistencia que se concretó en dos tipos de acciones: por un lado los vales de alimentación de hasta 180 euros para comprar en el supermercado y, por otro, pagos de gastos de alquiler, electricidad, gas e incluso, en algunos casos, medicamentos.
Los que acuden a los servicios sociales carballeses ya no son solo colectivos en riesgo de exclusión o personas de la tercera edad –los perfiles que, tradicionalmente, más han recibido asistencia del departamento municipal–. “Ahora solemos atender a personas que nunca habían accedido a estos servicios porque estaban trabajando y que por la falta de recursos económicos tras quedar en paro solicitan ayudas para asumir los gastos básicos”, explica la jefa del servicio municipal, Ana Hoyuelos.
 
Asistencia puntual
Aunque oportunas, estas ayudas que ofrece el Concello de Carballo son puntuales, o por lo menos así están concebidas, para personas que están a la espera de un subsidio o prestación con el objetivo de que, durante ese tiempo tengan cubiertas, al menos, sus necesidades alimenticias. Y es que, aunque quisieran hacer más, para el departamento “no es posible” prestar un tipo de subsidio más prolongado. Lo curioso es que con los retrasos  en la concesión de los subsidios hay casos en las que estas ayudas están durando hasta cinco o seis meses, si bien en situaciones de necesidad prolongada se les derivan al banco de alimentos de Cáritas, que cada mes atiende a 470 familias del municipio. Además de las ayudas de alimentación, Hoyuelos indica que lo que más se ha incrementado en el último año son los casos de la llamada “pobreza energética”, con un número cada vez más alto de peticiones para que el Concello ayude a hacer frente a la factura de la electricidad.
“Se ha incrementado muchísimo el número de personas que no pueden pagar la factura eléctrica y que, incluso, nos piden ayuda cuando ya tienen el servicio cortado. Y hablamos de recibos altos, de 50 o 70 euros, que representan mucho para una persona que apenas cobra una ayuda de poco más de 400 euros al mes”.
No obstante, gran parte del trabajo de los servicios sociales de Carballo se centra en gestionar las ayudas de emergencia autonómica como la Risga (Renta de Integración Social). Al respecto Hoyuelos apunta a que el año pasado el número de demandantes de la Risga en Carballo se duplicó, pero avisa que “muchas se están denegando”.
Aunque no da datos concretos sobre las solicitudes de la Risga  tramitadas, los 125 vecinos de la capital de Bergantiños que se beneficiaron en 2013 de estas ayudas –según el Instituto Galego de Estadística–, y la aseveración que hace la jefa de los servicios sociales de Carballo sobre un mayor filtrado en la concesión de las mismas, son datos que permiten hacerse una idea de la dimensión de la crisis social que hay en el municipio.
Así, con menos posibilidad de acceder a las ayudas autonómicas, los servicios municipales y entidades como Cáritas o la Cruz Roja son la última esperanza para sobrevivir de muchas familias del municipio.
Es algo que resulta paradójico. Y es que, justo en el momento en el que los servicios sociales municipales son más demandados, la Ley de la Reforma Local aprobada hace unos meses por el Congreso de los Diputados, pasa a la Comunidad Autónoma gran parte de las competencias que tenían los ayuntamiento en esta materia pero, para Hoyuelos, “que la Xunta asuma lo que estamos haciendo, es imposible”.

Presupuesto
Para hacer frente a estas ayudas de emergencia los servicios sociales carballeses contaron en 2013 con una partida de 56.000 euros. Un importe que el pasado año apenas llegó para asistir a los casos más urgentes.
Para la presente anualidad el Concello subió hasta los 60.000 euros la partida pero, dado el aumento  de las solicitudes en el primer trimestre, “puede que nos quedemos cortos”. Ante estos números, muchas personas se preguntan cómo un municipio que cuenta con un remanente de 1,5 millones de euros no destina parte de este dinero a reforzar los programas de asistencia a los más necesitados, más teniendo en cuenta los casi 4.000 parados que existen en la localidad.
La respuesta: El Concello no puede.
Al Concello de Carballo, como al resto de las entidades locales, la ley solo le permite incorporar remanente para usarlo en gasto sostenible en las áreas de medio ambiente, energía, turismo, comercio, saneamientos, tratamiento de basura, alumbrado público, transporte o gestión del conocimiento. Es decir, se puede gastar el dinero en renovar las calderas de las piscinas municipales para bajar el gasto corriente, pero no se puede gastar en servicios sociales porque, en teoría, no es su competencia.
Para el alcalde, Evencio Ferrero, lo más lógico “es que los Concello pudieran determinar sus necesidades” pero, para el Estado, las prioridades son otras.
No obstante, cree que las partidas que afectan al grupo de bienestar y servicios sociales en los presupuestos de este año “están bien dimensionadas” y asegura que en caso de que aumenten se quede corta esa partida  de 60.000 euros para asistencia de emergencia, como temen ya desde el departamento, se podrán realizar transferencias de otras partidas. n

Casi medio millar de carballeses recibieron el pasado año ayudas de emergencia de los servicios sociales