TRIBULACIONES CIUDADANAS ANTE ENTES Y ADMINISTRACIONES

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El Ideal Gallego-2011-07-17-015-32b255e1Esta crónica, hoy que cierran
administraciones, corporaciones
y empresas de servicios, “retrata”
los problemas sufridos en el vivir cotidiano.

Abierto por domingo josé maría villot

Vía crucis de los consumidores para obtener –pagando– carta de ciudadanía

Les juro por snoopy que no hay exageración, sino más bien contención, a la hora de relatar los siguientes hechos, sufridos por diferentes ciudadanos, para acceder a los servicios mínimos o para cumplir con las administraciones… Pasen y lean.
¿Saben lo del agua, luz y gas? > Podía ser muy bien uno de aquellos chistes (¿Sabe usted el de aquel que…?) del gran Eugenio si no fuera por el drama que supone perder la mañana, y esperar luego días, enfrentado a los mostradores de las empresas que administran la electricidad, el gas, el agua. Pasa esto, palabrita del Niño Jesús:
Llegas las once menos diez a la oficina de altas y bajas de la distribuidora eléctrica. Coges número (el 456 y están atendiendo al 415). Hay doce sillas para los clientes (ocupadas, claro) y siete puestos de atención al público. Dos están vacíos.
Cierran ¡estamos en verano! A la hora del vermouth y por la tarde no van. Ah, por cierto, el alta te la puede dar entre tres y veintiún días y la baja te la ejecutan cuando quieran…
Lo del gas es de cine: te atiende una telefonista que, de entrada, te “espeta”: si habla desde Barcelona, marque el uno. Si lo hace en Cataluña, el dos y si es de otro sitio pulse el tres…
¿No es como para perder la fe en la luz que creíamos “nosa”?
Las compañías eléctricas y de gas no tienen servicio propio sino unas subcontratas para instalarte o retirar luz y gas.
Para el agua vas de excursión hasta “su casa”. Allí no hay sillas para esperar y solo dos personas atienden. El agua llega rápido pero la fianza (que te han pedido antes para llevarte el líquido hasta el grifo, llegará con la cuenta. Y, como siempre, que el asunto funcione pronto, mal y arrastro o despacio como las cosas de palacio, depende de otra empresa que se encarga del “menudeo”.
Así, claro, pagando peor y con menos personal ellos ganan más y tu pierdes la salud, los nervios y la vida para conseguir servicios imprescindibles para el día a día y que pagas... Y muy caro.

Es verano en la administración > Además de, en El Corte, es verano en las administraciones. Ojo al parche y aviso a navegantes: los funcionarios tienen todo el derecho a sus vacaciones y, también, a sus descanso en mitad de la jornada como establecen las normas laborales pero... anda coño, claro que hay un pero, es el que organiza el trabajo quien tiene que contar con las vacaciones, descansos y pausas… y no cargar todo eso sobre el contribuyente que paga su sueldo, el del funcionario ausente y el del político de vacaciones permanentes.
En la Jefatura de Tráfico, en el Forum –oficina municipal– o en las dependencias de la Xunta, se recortan los horarios, se reduce –por ejemplo– el tiempo del Registro de Documentos y en Sanidad, que es algo muy sensible, no se cubren vacaciones, ni bajas, ni leches…
Todo eso significa mas paro y peores servicios por el mismo dinero que pagamos los contribuyentes.

De los que manejan tu dinero > Hagan un ejercicio de memoria ¿cuántos cajeros había antes en su banco? ¿Y ahora cuantas ventanillas hay y hasta donde llega la cola? Pero –se defienden– tiene ahí el cajero automático. El “aparello”, mi querido amigo, es algo complementario. Y, ya puestos, ¿qué ganará usted cuando le cierre su querida Caja la sucursal de la esquina?
No me conteste que yo se lo digo: peor servicio y más gente en la calle. Y si quiere hablamos del “butanero” en particular o de las áreas de carga y descarga en general: solo hay uno por camión que hace dos trabajo y “fode” el tránsito de los demás vehículos además de poner en la calle a cientos de personas y darles doble trabajo (que no sueldo) a otros cientos.

¿Esto tiene remedio? > Pues lo de la luz, gas y agua podían por ejemplo citar (como hace ahora el médico) por horas y, claro, poner más personal y sillas. La autoridad responsable no permitir que con un teléfono organicen el mundo y que se les exige, por ley y sentido común, un plazo mínimo para dar servicio al personal que paga.
¿No es justo que estemos indignados y consumidos los consumidores?

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