Freedonia | “Tocamos desde la armónica a tipos de efectos que nunca experimentamos”

La banda lleva más de un decenio tocando
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Israel Checa es uno de los nueve que le cantan al soul aliñado con otros géneros desde hace más de diez años. Regresa Freedonia y lo hace con “Shenobi”, un grito por la mujer libre envuelto en melodía. En concreto, son veinte temas en formato doble y vinilo, dos atributos en peligro de extinción que la banda pudo llevar a cabo gracias a 750 mecenas que apostaron por ellos a golpe de campaña de crowdfunding. A ellos le dedican un trabajo que sonará el sábado a partir de las 23.00 horas en el Playa Club: “Sin ellos, esto sería imposible”.

La banda está llenando “en casi todos los sitios y es lo máximo que se puede pedir a estas alturas de la película”. En su homenaje a la mujer, esta es un personaje de videojuego que va superando hasta cuatros “rounds” y se empodera, “saca fuerzas y en la última canción lo vamos cantando”.
En su periplo, la protagonista se encuentra con distintas realidades sociales. Tropieza con el drama de los refugiados y, en general, con la “indignidad” que se cuece de mil maneras aquí y allá: “Cada canción tiene su propia historia y la puesta en escena de los instrumentos es diferente. Si tienen letra, es la voz la protagonista, pero después tocamos desde la armónica a tipos de efectos que nunca experimentamos”.

En el tercero, Freedonia invita a los teclados antiguos y las guitarras tienen ecos psicodélicos propios de los 70. La unión de todo esto la pone el soul, “que nos gusta a todos” y al final ponerse de acuerdo entre los nueve, es “como una terapia”. Ellos gestionan la música desde la autogestión. No creen en la SGAE y tampoco tienen un líder. Depende del tema, lleva la batuta uno u otro y de una maqueta sacan la música. La receta está en que “ponemos todo en común” y que el repertorio respira de su esencia y sabe a analógico.
Según el batería, su público llevaba demandándolo desde hace tiempo, pero no tenían recursos para hacerlo. Por eso, además de la campaña generaron una comunidad donde recibieron ayuda para traducir sus misivas y en las sesiones de fotos. De una comuna musical nació “Shenobi”, que no puede ser más libre. El nombre es un juego de palabras que atiende a un videojuego y a “she” más “nobi”. Mujer que crece.

Freedonia | “Tocamos desde la armónica a tipos de efectos que nunca experimentamos”