Alarma en el Agra y Penamoa por sendos incendios forestales en plena ciudad

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ABEL PEÑa > a CORUÑa
  Un espectacular fuego, con llamas bastante altas y mucho humo, alarmó ayer a los trabajadores del observatorio de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). El fuego avanzó por el terreno en expediente desde la ronda de Nelle y sólo se detuvo cuando llegó a los muros que rodean el recinto del parque meteorológico. El delegado territorial de Aemet, Francisco Infante, reconoció que “llegó un momento en que el personal se asustó un poco porque las llamas eran más altas de lo que parecía posible por el material que consumían, que era material bajo, pero entonces llegaron los bomberos”.
El mando de la dotación, el sargento José Ramón Loureiro, reconoció que era “normal” que la gente se alarmara: “En pleno casco urbano, ver un fuego así no es habitual, además, generó llamas altas y bastante humo”. Aún así, el bombero puntualizó que no fue necesario evacuar ninguna vivienda, y que sólo se empleó un camión en las labores de extinción. “Eso sí, agotamos toda el agua del depósito, unos 3.000 litros”.
Una de las causas de lo espectacular del incendio, fue la gran cantidad de maleza que se acumulaba en el terreno y que, seca después de varias semanas de tiempo cálido y seco, proporcionaba combustible a las llamas. “No sabemos quién es el dueño de ese solar pero siempre está muy descuidado”, reconoció Infante, que señaló también, en su calidad de meteorólogo, a otro causa por la cual las llamas fueron tan espectaculares: el fuerte viento del nordeste que se dejó notar durante todo el día, y que no paró hasta la noche. “Ya no tendremos que soportarlo más, aunque seguirán las altas temperaturas y el viento seco, por lo menos hasta el domingo por la noche, que puede que caiga algo de llovizna. En todo caso, seguirá la sequía”, anunció Infante.

El Ideal Gallego-2011-07-01-009-e215b5b0Fuego > Pero ayer aún soplaba más el viento en las alturas, y los bomberos que acudieron a extinguir el enésimo fuego de Penamoa podía dar fe de ello mientras perseguían un incendio que se había declarado cerca de A Silva a las once y media de la mañana. “Nos hizo sudar bastante”, reconoció Loureiro. Otro bombero coincidió en que “hacía bastante viento, lo que nos obligaba a correr por delante del fuego para detenerlo, y eso es complicado en ese terreno y más cuando se trata de tojos”.
Su jefe, Carlos García Touriñán, recordó que ya es el tercer día consecutivo que las dotaciones tienen que subir al monte para apagar un fuego. “El de hoy (por ayer), tenía tres focos distintos y el del miércoles, cinco”.
En todo caso, las llamas se alimentaron en un principio de matorral seco, pero llegó a amenazar a zonas habitadas. “Es normal, porque el resto del terreno está mucho más ralo después de varias quemas y toda la maleza se acumula alrededor de las casas, pero nadie corrió peligro”, aseguró el responsable. Los tojos, así como los helechos, proporcionaban el combustible, pero éste era muy verde y ardía mal, lo que explica que generara bastante humo. Al final, fueron necesarias dos horas y media dos dotaciones y cerca de cuatro mil litros de agua para conseguir sofocarlo.
El jefe de servicio quitó importancia a los dos incendios porque su extinción no requirió grandes esfuerzos ni llegaron a causar graves daños. Sin embargo, es cierto que ante la tónica que lleva esta semana y teniendo en cuenta que se habla de un verano muy seco, Touriñán, expresó su convencimiento de que incendios de este tipo se repetirían.


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