Confiesa el ourensano que asesinó a su mujer y a su suegra en Abadiño

Carmen Quintairos, prima del asesino de Abadiño, conversa con vecinos y periodistas en Cualedro brais lorenzo

El ourensano Benito Quintairos  detenido por la muerte de su mujer y su suegra en Abadiño (Bizkaia) ha confesado a la Ertzaintza que es el autor del crimen, posiblemente tras una fuerte discusión con las víctimas por motivos económicos, y que simuló después haber sido víctima de una agresión.
Las evidencias recopiladas por la Ertzaintza apuntaban, desde que se descubrieron los cadáveres de las mujeres y el incendio de la carpintería del detenido, la posibilidad de que el autor de ambos delitos fuera el esposo y yerno de las fallecidas.
Tras ser conducido a comisaría para tomarle declaración, después de que le diesen el alta de sus lesiones en el hospital de Galdakao, el hombre terminó por reconocer la autoría del crimen. Según informaron fuentes policiales, las explicaciones que ofreció a los agentes en el interrogatorio no se sostenían y llegó un momento en que no pudo sostener su versión del asalto y reconoció los hechos.
El arrestado por el doble homicidio, que permanece en dependencias policiales, asumió también haber organizado un montaje para simular un asalto a su negocio, la carpintería de madera y aluminio Zuhaitz de Atxondo, donde fue encontrado por sus empleados, herido leve, atado por los pies y colgado de un montacargas, mientras la fábrica ardía.
La Ertzaintza mantuvo abiertas todas las hipótesis, si bien finalmente se ha confirmado la primera línea de investigación, que atribuía la supuesta responsabilidad del suceso al esposo y yerno de Mari Luz Alejo y Amelia Rodríguez.
El motivo del crimen pudo ser una fuerte discusión familiar por motivos económicos. A la espera de las conclusiones definitivas de  las autopsias, la Ertzaintza considera que en ambos casos la muerte se debió a los golpes infringidos.

Reacciones en Cualedro
El alcalde de Cualedro, Luciano Rivero, mostró la estupefacción de los vecinos por la detención del oriundo de Atás y que se trasladó al País Vasco a los 16 años. “Era muy campechano”.
Familiares y vecinos de la parroquia coincidieron en que no saben “qué se le pudo pasar por la cabeza” y que todos eran “muy queridos” . “Era un hombre especial, un hombre bueno, no sé qué se le pudo pasar por la cabeza”, apuntó su prima Carmen.

Confiesa el ourensano que asesinó a su mujer y a su suegra en Abadiño

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