Condenado a casi nueve años de cárcel por un atropello intencionado en Coristanco

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El Ideal Gallego-2011-07-23-008-52d4e55e a. barbadillo > a coruña
  “Cuestión básica” era, para el tribunal de la sección segunda de la Audiencia coruñesa, determinar si el atropello que en octubre de 2009 casi le cuesta la vida a un residente de la Costa do Carrizal, en Coristanco, fue consecuencia de un hecho imprudente o un acto voluntario del conductor que lo arrolló para acabar con su vida. A la vista de la “multitud de indicios y datos” recogidos durante el procedimiento penal, los tres magistrados estiman que la conducta del piloto fue dolosa y no imprudente, esto es, que cuando aquella mañana pasó con su coche por delante de la casa del perjudicado, un antiguo novio de su última pareja sentimental, tenía intención de acabar con su vida.
Con esta conclusión, la sentencia dictada culpa al hombre de un delito de homicidio en grado de tentativa, y en consecuencia le impone siete años de reclusión y nueve de alejamiento de su víctima. A esa pena se unen los 21 meses que se le imponen por las amenazas que en aquella misma jornada vertió sobre otro conocido, nuevo novio de su ex, y sobre uno de los agentes de la Guardia Civil  que intervinieron en su arresto.
La resolución establece una cronología de los hechos que comienza cuando, entre las cinco y las siete de la mañana, el acusado condujo con su coche hasta la casa del actual acompañante de su antigua compañera y, después de dar bocinazos y gritos, le dejó ante la puerta un cruz confeccionada con dos barras de aluminio y una cajita con un crucifijo, a modo de ataúd.
Sobre este primer incidente, estipula el tribunal que con él, el procesado quería causar “intranquilidad e inquietud” a este perjudicado, quien llegó a decir en el juicio que sentía “temor” hacia el hombre por incidentes previos con él, el último –unas pedradas– registrado pocos días antes.
El atropello se produciría poco después, cuando “estaba rompiendo el día”, según constató el encausado. La víctima salía de su domicilio y se disponía a coger su coche cuando, al adentrarse en la calzada para abrir la puerta delantera, fue embestido por un vehículo que a continuación se dio a la fuga. Quedó tendido en el suelo inconsciente, y sufrió lesiones graves por las que pasó 159 días hospitalizado. Como recoge la sentencia, el atropello le causó, entre otras secuelas, el acortamiento de una pierna y un deterioro de sus funciones cerebrales que le incapacita para trabajar.

Con un palo > Que fue el hombre llevado al banquillo quien arrolló a la víctima lo extrae el tribunal  de las propias manifestaciones del acusado, que admitió que aquella madrugada había pasado ante la casa del conocido y había sentido “un hostiazo” , si bien creyó, dijo, que había chocado con un palo.
Para fijar que, además, el atropello fue intencionado, los jueces echan mano de varios indicios que le llevan a entender que la versión del procesado “no resulta creíble”. La primera de ellas es el mismo relato sobre el accidente, en que el conductor aseguró al tribunal que se encontraba en un estado lamentable por el consumo de droga y alcohol toda la noche, que le impidió percatarse de lo ocurrido. Sin embargo, destaca la resolución que “a pesar de ese estado lamentable, no tuvo ningún problema en maniobrar con su vehículo hasta A Coruña para conseguir droga”.

Llamada > Más indicativa, respecto a la voluntad de matar y en contra del atropello accidental, resulta la llamada que, aquella mañana, recibió la mujer con la que los tres hombres implicados en este suceso estuvieron tuvieron vínculos amorosos. En ella, el acusado le advertía de que le había dejado un “aviso” a su novio –la cruz y el ataúd– y que su ex estaba “tirado en la carretera”.
De esta manifestación deduce el tribunal que el conductor sabía que lo había atropellado, una idea que se refuerza con los comentarios que realizó al enterarse de que la víctima no corría peligro, durante el trayecto al cuartel en vehículo oficial. Como atestiguaron los agentes de la Guardia Civil que lo trasladaron, al escuchar por la emisora el estado del herido, comenzó a replicar que “iba a matarlo”, lo que también desdice su versión de los hechos.
Por último, la sentencia da cuenta de la vinculación sentimental de todos los intervinientes, y la tacha de “elocuente”.

Condenado a casi nueve años de cárcel por un atropello intencionado en Coristanco