Reportaje | Unas maniobras accidentadas en el primer aniversario de la II República

Los acorazados “Jaime I“ y “España”, en 1932 |
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El 14 de Abril de 1932, se celebra el primer aniversario de la República con diversos actos en toda España. En la ciudad coruñesa la animación fue constante durante la jornada, en donde no faltarían los edificios engalanados, los tranvías locales portando adornos y banderitas y la banda de música de Infantería, animando la verbena en María Pita.

Sobre las once de la mañana en la misma plaza se pasó revista a las unidades que participaban en el desfile, las cuales se componían de dos batallones de Infantería, con bandera, banda y música, un grupo de tres baterías del regimiento de Artillería ligera, con estandarte y banda de trompetas, una compañía de Intendencia y otra de Sanidad, una sección de Carabineros y dos de la Guardia Civil, de a pie y a caballo.

En este acto también intervendrían los exploradores con su bandera y banda de música  y una brigada de marineros del crucero “Libertad”, fondeado en las cercanías del castillo de San Antón, que procedía de Vigo. También participaría una sección del cañonero “Dato”, amarrado en el puerto.

       Para el día 20, se procede a la botadura en los astilleros de Ferrol, del crucero “Baleares”, fabricado por la Sociedad Española de Construcción Naval, conocida por este nombre desde Junio de 1909, en cuyo momento se hizo cargo de la factoría del Arsenal y Astilleros, de cuyas instalaciones también habían salido los  acorazados “España” (1912) ,“Alfonso XIII” (1913) y “Jaime I” (1914); el crucero explorador “Reina María Eugenia” (1920), el trasatlántico “Cristóbal Colón” (1921), y los cruceros de escolta “Méndez Núñez” (1922) “Blas de Lezo” (1922), “Príncipe Alfonso” (1922), “Almirante Cervera” (1925) “Miguel de Cervantes” (1928) “Canarias” (1931) y “Baleares” (1932).

Unas jornadas más tarde, el día 10 de mayo, la flota de la Armada recala en La Coruña, de modo que a las ocho de la mañana hace su entrada en la bahía el destructor “Churruca”, el cual quedó acodado al muelle exterior de la Dársena frente al pabellón de la sanidad marítima. Este navío daría la noticia de que más tarde llegaría el grueso de la flota, saliendo del Departamento de Ferrol a las diez de la mañana los cruceros “Miguel de Cervantes”, “Blas de Lezo”, “Méndez Núñez” y “República”.

A llegar a la altura del castillo de San Antón, el buque del Almirante de la flota para su máquina y deja paso a los cruceros “Blas de Lezo” y “Méndez Núñez”, que se dirigen hacia el  muelle de Santa Lucía. Uno atracó en el malecón y otro quedó acodado a su costado, mientras que los cruceros “Miguel de Cervantes” y “República” quedaron fondeados en la bahía y cerca del propio castillo.

El día 11 de julio y frente a las costas de Finisterre y Corcubión, se realizan unas maniobras navales en las que participa el grueso de la flota. En un principio no revestía mayor problema que el de poner a prueba a las dotaciones y barcos, pero los cruceros “Méndez Núñez” y “Blas de Lezo” rozan el fondo en el islote Centolo y el segundo se hunde en esas aguas tras doblar el Cabo Finisterre.

Los destructores que participaban en las maniobras y el remolcador coruñés “Argos” consiguen poner a salvo a su tripulación. El “Méndez Núñez”, aunque presenta en su casco serios desperfectos, puede navegar con normalidad.        

Hasta ese momento, todo transcurría con normalidad, pero sobre las dos y cuarto de la tarde avanzaban como primera línea los destructores “Sánchez Barcaíztegui” y “Lepanto”, seguidos de los cruceros “Blas de Lezo” y el “Méndez Núñez”, cuando pasaban por el canal que tiene doscientos metros entre el islote “Centolo” y el cabo de Finisterre, en marea baja el “Blas de Lezo” para su máquina para dejar pasar al “Méndez Núñez”. Éste toca ligeramente  los bajos del Centolo, pero el “Blas de Lezo” ya no puede reanudar la marcha en el islote.

El “Sánchez Barcaíztegui” fue el primero en darse cuenta de la situación del crucero y le tendió un remolque, llevándolo hacia su primera posición en dirección sur. Pero a una distancia de siete millas, el crucero comenzó  a escorarse por una vía de agua, enviando de inmediato al resto de la flota para salvar a su tripulación.

      Desde A Coruña, al tenerse conocimiento sale hacía la zona el remolcador “Argos”, que se encarga de lanzar los cables de remolque sobre el crucero, logrando remolcarlo hasta Corcubión. Pero, en la rada de Finisterre, se rompen las sujeciones  y el buque queda a la deriva y se hunde a las 21.00.

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