Los coruñeses disfrutan de todo el sabor del Samaín

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Todos los Santos y Difuntos son, sin duda, fechas de recogimiento y de recordatorio para los familiares que ya no están. Pero esta época también tiene su parte lúdica como demuestran las innumerables celebraciones de Samaín que se producen estos días y tradiciones importadas. Por ello tampoco faltan los dulces, que son fundamentales en cualquier fecha que aparezca marcada en el calendario. 
Ayer numerosos coruñeses visitaron los cementerios para realizar la limpieza de los nichos de cara a las visitas familiares del domingo y el lunes. Además, en floristerías como las del entorno de San Amaro los clientes se agolparon para hacer los últimos encargos o, quizá, para colocar las flores antes del día señalado y evitar grandes aglomeraciones. 
Sin embargo, estos días no solo se viven en clave de recordatorio sino que, a medida que la globalización gana terreno, también tienen un parcial tinte festivo. Son cientos los niños que se disfrazan por Halloween y surgen distintas versiones del “truco o trato” por los barrios. 
Mientras los más puristas reivindican la importancia de la fiesta galaica del Samaín, en las pastelerías y panaderías no dejan de crear toda una suerte de complementos azucarados para todos los públicos. 
Según cuentan en la mayoría de negocios, son pocos los que renuncian a darse un homenaje dulce aprovechando la llegada de los huesos de santo y los buñuelos a los escaparates. Quien más y quien menos hace un trato temporal con su cuerpo para saborear las delicias que lo mismo venden en La Tahona que en Dulces Hildita, pasando por negocios como Al pan, pan en el mercado de la plaza de Lugo. 
“Tenemos huesitos de todos los sabores, panellés y buñuelos”, explican en La Tahona, mientras buscan un hueco para la nueva hornada de buñuelos que acaban de sacar de la trastienda. Dicen que los favoritos de los clientes son estos, aunque dentro de esta variedad concretan  se pueden escoger sabores. “Están rellenos de crema, nata o chocolate”, resalta la propietaria, al tiempo que asegura que este año hay bastantes encargos. Sobre kilos concretos no es capaz de calcular, pero sabe que la cantidad es ingente pues hay que aprovechar una semana escasa. 
En Hildita, añaden una variedad más a los buñuelos, pues qué mejor para las fechas que llenarlos de “cabello de ángel”. Allí la gente no se mueve por encargo porque tiene claro que siempre están surtidos para vender de todo. Entre los panellés, los buñuelos y los huesos, lo más engorroso de preparar es esto último. “Empezamos a hacerlos hace un mes porque hay que secar la masa, bañarla en azúcar, volver a secarla y rellenar”, cuenta el jefe sobre el proceso. 
En Al Pan, Pan, además de estos productos típicos, venden “entre 15 y 20 kilos” de otro tipo de huesos preparados con masa frita, además de “pestiños, almendrados y petisús”.

Los coruñeses disfrutan de todo el sabor del Samaín