Banville cree que la literatura no sajona corre el riesgo de la periferia global

(De izq. a dcha) El novelista irlandés John Banville, junto al presidente de la Fundación Monteleón, Dionisio Domínguez y el presidente del Club Leteo, Rafael Saravia. EFE
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El escritor irlandés John Banville ha asegurado hoy en León que "deberían ser los gobiernos" los que apoyaran la traducción de obras literarias ante la "invasión del inglés", ya que la literatura en otras lenguas "corre el riesgo de quedarse en la periferia global" y supondría el "desastre cultural".

Banville (Wexford, 1945), que ha recibido hoy en León el XIII Premio Leteo por su trayectoria literaria, ha reconocido durante una rueda de prensa cargada de ironía, antes de ser recibir su galardón, que es consciente de que "los políticos dirán que no hay dinero", pero se está lastrando la difusión literaria.

Ha puesto como ejemplo el mundo anglosajón, donde "uno de los grandes problemas de la edición" es que "se traduce muy poco", por lo que se pierde gran parte de la literatura y de la percepción de lo que está ocurriendo fuera de ese ámbito lingüístico.

"Los anglosajones son demasiado arrogantes para aprender otra cosa", ha afirmado con sarcasmo el escritor, quien se ha confesado seguidor de Javier Marías, aunque ha lamentado la escasez de obras traducidas porque lo anglosajón ha decidido colocarse en una "posición central".

"Incluso los franceses aceptan la invasión del inglés en todos los ámbitos", ha señalado Banville antes de afirmar que las editoriales anglosajonas llevan veinte años "sin mostrar interés por los grandes escritores" extranjeros, que "quizá estén haciendo una literatura excelente".

Estas creaciones están dando el salto a los soportes digitales, lo que a su juicio viene a dar la razón a Umberto Eco cuando, hace casi cuarenta años, vaticinó que la sociedad iba a decantarse en el futuro por las pantallas.

"Lo necesario es que la gente lea y la transición entre la palabra impresa y la pantalla es importante", ha declarado el novelista irlandés, galardonado con el Premio Bokker (2005), el Premio Frank Kafka (2011) y el Premio Austríaco de la Literatura Europea (2013).

Su trayectoria sigue la estela de otros nombres propios de la literatura irlandesa de los últimos tiempos, que ha resultado más exitosa que la inglesa, algo que Banville achaca a que, a pesar de que los irlandeses llevan siglos "sin hablar gaélico", el inglés es una lengua a la que "siempre se somete a examen".

Banville es conocido por su faceta como autor de novela negra, que escribe bajo el pseudónimo de Benjamin Black.

Ahora se encuentra trabajando en su última novela ("The blue guitar"), la historia de un "pintor que no pinta", que padece cleptomanía y que mantiene una relación con la mujer de su mejor amigo que, al notar la infidelidad sin saber de quién se trata, le pide consejo.

Banville cree que la literatura no sajona corre el riesgo de la periferia global