Las sanciones del multamóvil por doble fila se redujeron a una octava parte en solo cinco años

La doble fila sigue siendo un problema en algunas calles ante la escasez de aparcamiento | patricia g. fraga
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La disciplina vial siempre ha sido una asignatura pendiente en una ciudad donde el espacio de aparcamiento escasea y los conductores se la ven y se las desean para aparcar. Recientemente, se ha dado a conocer que el Ayuntamiento podría implantar de la mano de la próxima concesionaria de transporte público un sistema de control de ocupación en las paradas de buses, una demanda de los usuarios. El sistema sería una especie de multamóvil, como el ya existente Automóvil de Vigilancia Integral (AVI). Sin embargo, este aparato, que en su día fue el terror de la doble fila, ahora está prácticamente fuera de servicio. Si en 2012 tramitó 3.690 denuncias, en 2017 fueron solo 448. Es decir, ocho veces menos en solo cinco años. 
En 2016, el AVI solo tramitó 149 multas. Pero el aumento de sanciones del año pasado no puede ocultar la falta de funcionalidad del multamóvil, que en 2011, cuando se puso en marcha, el Gobierno local de entonces vendió como la solución contra el problema de la doble fila. 
El multamóvil lleva a bordo sistemas y tecnologías que permiten la captura de imágenes de coches y sus alrededores, la lectura de matrículas y la localización de vehículos, así como procesar y almacenar los datos capturados y enviar la información a un centro de control. 
Sin embargo, en todos estos años su sistema informático se ha vuelto cada vez más ineficiente y obsoleto, y este año apenas ha sancionado a un puñado de infractores, según los cálculos más optimistas. 
Gran parte del tiempo el vehículo se mantiene inoperativo. La mayoría de las sanciones, en torno al 32%, se imponen en la ronda de Outeiro y Alfredo Vicenti.
Presunción de veracidad 
Por otro lado, están las dudas legales que plantea el nuevo plan de la Concejalía de Movilidad, puesto que sería la compañía de transporte público la encargada de incluir los multamóviles y los empleados de una empresa privad no tienen lo que se denomina presunción de veracidad. Es decir, cuando multa un Policía Local, se admite como cierta la sanción, pero no ocurre lo mismo con un ciudadano cualquiera, que solo se limita a una denuncia voluntaria, incluso aunque esté apoyada en una prueba gráfica Este hecho fue denunciado en anteriores ocasiones por Automovilistas Europeos Asociados (AEA)
Por el contrario, en el AVI si viaja un agente municipal, que es el encargado de tramitar personalmente la denuncia. También las cámaras de La Marina que regulan el acceso a la avenida de Montoto, por la que solo pueden pasar algunos vecinos y el transporte público, fue puesta en funcionamiento sin problemas porque está controlada directamente por la Policía Local desde la sala de pantallas.
Campaña policial
De momento, el Ayuntamiento ha anunciado una campaña de la Policía local para “previr e corrixir situacións que dificultan a mobilidade e a seguridad”. Es decir, contra el estacionamiento irregular, sobre todo de coches que aparcan en aceras o zonas destinadas a peatones, paradas de buses, áreas de carga y descarga o plazas de movilidad reducida. 
La responsable de seguridad ciudadana, Rocío Fraga, indica que la Policía Local contará con el refuerzo del vehículo AVI, así como de unidades de motoristas y agentes a pie. 
En el caso de que el espacio afectado sea una plaza para minusválidos, Fraga advierte que se emplea directamente la grúa, puesto que el trabajo de grupo de accesibilidad ha decidido variar el protocolo, que antes consistía en multar primero y llamar a la grúa después. l

Las sanciones del multamóvil por doble fila se redujeron a una octava parte en solo cinco años