Con los nervios a flor de piel

El preparador físico deportivista, José Sambade, durante su rifirrafe con los aficionados j.a.
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El deportivismo está que trina con los pésimos resultados que está cosechando esta temporada su equipo, último en la tabla en Primera División.

La penosa imagen ofrecida el pasado sábado en el Coliseum Alfonso Pérez parece haber sido la gota que colmó el vaso de la paciencia de parte de una afición que no se resigna a perder la categoría.

Las instalaciones de entrenamiento de la Ciudad Deportiva de Abegondo fueron el escenario de un desagradable incidente entre una treintena de ‘fans’ blanquiazules y el preparador específico de porteros, José Sambade.

Aunque por fortuna la sangre no llegó al río y no hubo que lamentar ningún tipo de agresión, los ánimos se caldearon cuando parte de los integrantes de la plantilla profesional del Depor se retiró al túnel de vestuarios.

Desde la grada se increpó también al ‘staff’ técnico, al parecer sin llegar al insulto, por lo que Sambade quiso intercambiar de modo amistoso posturas con los seguidores.

“A mí no me dais de comer vosotros, nadie pone en duda mi profesionalidad”, destacó, antes de poner rumbo a las duchas.

El técnico deportivista quiso seguir dialogando con una masa social de aficionados que recriminaban a los representantes del club su dolor por la mala imagen dejada por el equipo y el sufrimiento que están padeciendo esta temporada.

Sambade salió a la grada de Abegondo desde las dependencias interiores para hacer hincapié en que su trabajo está siendo tan intenso como el de temporadas anteriores y que tanto él como la plantilla son los primeros en estar dolidos por la situación del club.

 

marchena, de mediador

Para sorpresa de los compañeros informativos y también del personal del club, encargado de apaciguar unos ánimos que por momentos llegaron a calentarse de modo notorio, irrumpió en la grada Carlos Marchena.

Todo un campeón del mundo pidió calma tanto a los adeptos como al propio entrenador de guardametas y todo quedó en una disputa dialéctica que no hace más que dejar patente el momento de crispación existente en casi todos los estamentos del RC Deportivo.

Con anterioridad al intercambio de pareceres entre ambas partes, la treintena de jóvenes deportivistas congregados en la Ciudad Deportiva habían lanzado mensajes individuales a algunos futbolistas.

 

insultos a zé castro

Cuando un grupito de jugadores formado por Pizzi, Bruno Gama, Evaldo y Zé Castro completaron su entrenamiento y se dirigían a la ducha, el central no bajó la mirada ante los gritos de la afición.

Los aficionados tal vez lo interpretaron como una señal de desafío y profirieron hacia el de Coimbra una serie de descalificaciones como “payaso”, “paquete” o frases como “vete a trabajar al puerto” o “hay que echarle huevos”.

Una parte del público asistente se encaró con aquellos responsables de los insultos, sosteniendo que el papel de los hinchas blanquiazules debe ser el de animar y no el de faltar al respeto a sus propios ídolos.

Así pues, también hubo voces disonantes dentro del grupúsculo de los que decidieron acudir a pedir un esfuerzo extra a sus futbolistas.

En cualquier caso, también hubo futbolistas aclamados por la grada, como los veteranos Riki o el experimentado capitán Manuel Pablo.

 

"Manolo, ponles las pilas"

Precisamente al de Bañaderos le hicieron llegar un mensaje de exigencia para el resto de sus compañeros.

“Ponles las pilas a todos estos, Manolo, que no saben lo que estamos sufriendo”, espetaron al ‘2’, que se marchó cabizbajo después de entrenarse.

En cualquier caso, los ánimos de la grada blanquiazul están muy caldeados y el partido ante el Granada puede ser un ‘ultimátum’ para cuerpo técnico y futbolistas.

A través de las redes sociales, desde el pasado sábado, circularon mensajes de desaprobación hacia la falta de actitud exhibida por una escuadra que se vio superada por otra en inferioridad numérica por espacio de 60 minutos.

Lemas como “esta camiseta no la merecéis”, “esta afición no la merecéis” o “jugadores mercenarios” se sucedieron en gran parte del ‘respetable’ de Riazor.

Inluso una minoría planeó acudir in situ a los aparcamientos de Abegondo para recriminar a los jugadores el mal papel jugado en Getafe, aunque finalmente la escaramuza se disolvió debido a las altas horas de la madrugada a las que llegó el autocar del equipo.

Los citados episodios de tensión podrían recrudecerse en caso de que el RC Deportivo no sea capaz de sumar los tres puntos el próximo sábado ante el Granada.

Por el momento, el club no estudia la posibilidad de reforzar la seguridad privada ni en la Ciudad Deportiva de Abegondo ni en el propio estadio de Riazor.

No obstante, en caso de que los altercados pudiesen reiterarse a lo largo de la presente semana en los ensayos deportivos de la entidad que preside Augusto César Lendoiro, el Consejo de Administración podría plantearse un ‘blindaje’ más férreo.

Sin duda, el entorno del Depor se encuentra acuciado por las necesidades de un triunfo; lograr tumbar a un rival directo como el Granada, el sábado, sería el mejor bálsamo para aplacar el enfado de la grada.

Con los nervios a flor de piel