La presión migratoria aprieta sin cesar en la frontera de Ceuta con Marruecos

La Policía marroquí intenta impidir la avalancha de inmigrantes hacia territorio español EFE/Reduan
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El asalto masivo a la frontera de Ceuta del jueves, en el que hasta ahora se ha confirmado oficialmente la muerte de nueve inmigrantes subsaharianos, es una evidencia más de que la presión migratoria se mantiene constante en la frontera que separa la ciudad autónoma de Marruecos, aunque con altibajos.
Fuentes policiales destacaron que la inmigración irregular sigue siendo uno de los principales retos a los que se tienen que enfrentar los agentes debido a que en el entorno más próximo de la frontera se calcula que hay un millar de subsaharianos a la espera de entrar ilegalmente en la ciudad.
Este elevado número de personas obliga a los agentes a mantener una constante atención en el entorno fronterizo, sobre todo a sabiendas de que estos inmigrantes viven ocultos en los montes próximos a la frontera en condiciones infrahumanas y a la espera de un asalto.
A diferencia de Melilla, la orografía del terreno –con constantes pendientes– hacen que los 8,2 kilómetros de perímetro fronterizo terrestre –con una doble valla a seis metros de altura– resulten muy difíciles de franquear por los inmigrantes. Los subsaharianos, a sabiendas de esta situación, han adoptado otros métodos de entrada en los dos últimos años: los asaltos masivos al vallado y la navegación en pequeñas balsas de las que habitualmente se utilizan como juego en las playas.
Por otra parte, el director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, negó ayer que los agentes emplearan armas de fuego y pelotas de goma contra alguno de los al menos nueve inmigrantes subsaharianos que fallecieron ahogados cuando trataban de entrar a nado en Ceuta.
Fernández de Mesa tildó de “muy injusto” que alguien pueda pensar que la Guardia Civil hubiese disparado a algún inmigrante cuando lleva muchos años defendiendo y “arriesgando su vida” por estas personas.
Negó tajantemente el empleo de armas de fuego en el mar, así como el lanzamiento de pelotas de goma, que sí admitió se usaron en la valla fronteriza para impedir el asalto que pretendía un número importante de subsaharianos.
Fernández de Mesa también señaló que la actitud de los inmigrantes de una agresividad “descomunal”, ya que no solo arrojaron objetos y piedras a los agentes, sino que también llegaron a destrozar una garita de vigilancia y dañaron un vehículo.

La presión migratoria aprieta sin cesar en la frontera de Ceuta con Marruecos