Poco premio para la grada

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El Abanca Riazor lucía el ambiente de gala, que supone un plus para el Deportivo y que puede implicar un hándicap para el rival. Un impresionante mosaico blanquiazul, una iniciativa acuñada por la Federación de Peñas del Deportivo, gracias a los voluntarios, que habían estado poniendo las cartulinas en cada asiento desde las nueve de la mañana.

Un mosaico que recibía a ambos contendientes para un escenario ayer con más de 25.000 gargantas deportivistas y alrededor de un millar de aficionados del CD Lugo, que convivieron con los coruñeses en perfecta comunión.

El encuentro empezaba con un tibio dominio de los rojiblancos en la posesión, aunque sin suponer un peligro para los dominios de Dani Giménez. La grada entonaba arengas a favor de los herculinos, sumida en la tranquilidad, a pesar de que el descenso volvía a estar a tiro de piedra. 

Aketxe, cerca del gol
Se agitaba la hinchada con las ocasiones más claras de la primera parte, todas en las botas de Aketxe, con tres disparos entre los tres palos que resumían la proyección ofensiva en los primeros cuarenta y cinco minutos. También se levantaba el ‘respetable’ ante la ocasión de Çolak, que veía puerta, aunque la jugada era invalidada, tras revisión del VAR, por un milimétrico fuera de juego. Una decisión que era pitada por parte de la grada. 

Recuerdo a Diego Bello
Durante el encuentro había momentos para el recuerdo, como en el caso del aficionado Diego Bello. En el descanso de la contienda, el Deportivo por megafonía expresaba su “apoyo a la familia de Diego Bello para aclarar el asesinato en Filipinas” y por parte del club se instalaban mesas para recoger firmar para que se esclareciesen las causas de su muerte, así como a través de la web. Llegaba el segundo acto, con los aficionados con energías renovadas, aunque protegidos con paragüas y chubasqueros ante la lluvia, que caía con fuerza sobre el verde del Abanca Riazor. 

Resbalones en el campo
Un césped mojado que provocaba varios resbalones a los jugadores de ambos equipos, uno inoportuno de Sabin Merino, cuando el balón merodeaba el área, tras un buen centro. La afición seguía estando activa, pero bajaba un poco los decibelios ante la falta de ocasiones de los blanquiazules ante un Lugo cómodo y bien plantado sobre el verde.

Nadie proponía y el encuentro discurría por monótonos derroteros para una hinchada que, ante la mínima internada en el área o centro con cierto peligro del Depor, premiaba la intención con aplausos.

El partido era tan plano que, con poco que propusiesen los blanquiazules, sus aficionados respondían con creces. Pero era inevitable que empezase a instalarse el pesimismo en la grada y se escuchase un cierto runrún ante la falta de ocasiones. A la hora de encuentro, los rojiblancos comenzaban a pisar un poco más los dominios herculinos.

Llegaba por medio de Christian Herrera el primer y único disparo del Lugo entre los tres palos en el 62 y el único susto a la hinchada local. Poco más de los visitantes, que lo intentaban en alguna contra, pero que se encontraban con la solidez y tranquilidad de jugadores como Mujaid, de los mejores en la tarde de ayer, y de un Peru atento a dos puntuales despistes del fabrilista.

Llegaban los últimos diez minutos y el Deportivo acometía los cambios casi seguidos, con la entrada de Beauvue por Vicente, Vallejo en el lugar de Bóveda y Agbo en sustitución de Çolak. Unos trueques que coincidían con buenos minutos del Lugo, como después reconocía el propio Fernando Vázquez en rueda de prensa. Moría el partido en el campo blanquiazul, con el equipo fundido y la afición empujando, aunque siendo consciente de que el duelo iba hacia las tablas. Aplausos, pese al empate, de la grada, que veía como otro año más se mantenía el maleficio del Lugo, y que se llevaba muy poco premio.

Poco premio para la grada