El área de Psiquiatría del Chuac atiende cada vez a más jóvenes sin expectativas que caen en la depresión

MEX01. CIUDAD DE MÉXICO (MÉXICO), 30/06/2017.- Un hombre reacciona hoy, viernes 30 de junio de 2017, en Ciudad de México (México). Aunque el 75 % de los trabajadores mexicanos padecen estrés laboral, este país no
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Es el perfil que más se repite junto con el de los recién  jubilados. El jefe del servicio de Psiquiatría del Chuac, Manuel Serrano, asegura que los cuadros de ansiedad se disparan entre los jóvenes que llegan a los 30 sin expectativas, “algo que no solo tiene que ver con la crisis, también con la escala de valores y la exigencia social”. 
Y es que a menor tolerancia del prójimo, mayor es la frustración del paciente, “que se siente como un adolescente que no acaba de encontrar su sitio”. En este sentido, desde el hospital tratan de no acudir al fármaco si la crisis no se convierte en enfermedad. De caer en depresión o trastorno de ansiedad, el médico lo tiene claro. 
La única vía pasa por medicarse y recibir psicoterapia de apoyo, “sin este maridaje, no hay salida”. Junto a los jóvenes, el segundo grupo que pasa más veces por la unidad es el de gente mayor a punto de retirarse “con miedo a no saber afrontar lo que le viene”. El doctor Serrano cree que la sociedad española no está preparada ni dispone de una infraestructura que les haga caminar seguros. 

Cambio profundo
En parte, el aumento de las expectativas de vida incrementa el porcentaje, “un cambio muy profundo en muy poco tiempo” y al que Alemania, pone de ejemplo, ha sabido adaptarse con una serie de actividades para cuando sus trabajadores se jubilan. 
En general, el nivel de exigencia es muy grande y no se gestionan bien las emociones, que se deberían trabajar desde pequeños para hacer frente a situaciones cotidianas: “Hemos cambiado los modus operandi, antes había un luto y tenía un sentido. Ahora a los tres días, tienes que funcionar como todo el mundo”. 
En este sentido, Serrano es optimista y cree que las nuevas generaciones “tienen una gran capacidad de reacción. Buscan recursos” y aunque se perdió el contacto directo, las redes sociales ayudan, según el especialista, siempre que se haga un uso adecuado de ellas: “Es como cuando se decía que la televisión volvía tontos a los adultos e inteligentes a los niños”, que aprendían el lenguaje más rápido y asimilaban los contenidos que veían. 
El psiquiatra opina que el aislamiento hay que controlarlo, “no dejar el elemento presencial”, pero “la gente sabe buscar autoayuda”, y en este aspecto, la libertad de movimientos que ofrece internet es positiva. Le da autonomía a las personas. 
Aún así, hay que ser críticos porque hay cierta adición a los psicoanalíticos, que en muchos casos se siguen tomando a escondidas por temor: “Ayudan, pero no son la solución”. Ellos, los especialistas, disponen de una guía clínica, donde se aconseja que la toma de pastillas no debe superar los tres meses. 
Sin embargo, cuando el nivel de ansiedad se agudiza y aparecen los ataques de pánico, la medicación es fundamental. Además, Serrano aconseja llevar a cabo técnicas de relajación y ejercicio físico que compense, pero, sobre todo, “no ponerse exigencias muy grandes, para ir más seguro y conseguir las cosas poco a poco”. Se trata de ir avanzando sin proponerse metas imposibles o muy costosas.

Consumo de alcohol
Otro de los problemas es el consumo de alcohol y drogas en jóvenes a una edad cada vez más temprana y que acusa más los estados depresivos: “Todo eso está ahí. Lo dicen las cifras y estas sustancias son elementos perturbadores”. 
Estos factores influyen en individuos, que ven truncadas sus ilusiones y que han poblado las consultas psiquiátricas por esa sensación. De no verse arropados por la sociedad en un momento, en que todo se mide en éxitos. l

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