Cáritas asistió a 3.349 personas y familias en 2018 y advierte del aumento de casos cada vez más extremos

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La crisis económica no pasa para toda la población de la misma manera y de ello dan fe los datos de Cáritas Interparroquial, cuya junta directiva está especialmente preocupada porque los casos que atienden son cada vez más graves y una de las principales dificultades de las familias es el acceso a la vivienda. Durante el pasado ejercicio el equipo de profesionales y voluntarios de la institución solidaria dio apoyo a 3.349 personas, algunas más que un año antes y muchas de ellas en riesgo de exclusión social grave. 

La directora de Cáritas Interparroquial de A Coruña, Pilar Farjas, aludió ayer al informe de Cáritas a nivel nacional presentado este jueves para extrapolar algunas cuestiones de extrema gravedad que también están afectando al municipio. Si en todo el Estado hay más de cuatro millones de personas en exclusión social, en la localidad ocurre eso con un buen número de personas cuya vida está “enquistada” de tal manera que los problemas de distinta índole les están impidiendo salir adelante. 

Aunque no pormenorizó cuántos de los 3.349 beneficiarios de los distintos programas de la entidad están en esa situación, lo cierto es que hay gente que lleva contando con Cáritas para su vida diaria “cinco, ocho y hasta diez años”, que además “sobrevive” con Risgas o trabajos precarios, porque cada vez más ven la figura del trabajador pobre como había resaltado el Banco de Alimentos Rías Altas (Banrial) hace algunos meses.

Derivados a la sede central
Con todas las cuestiones que hubo que atender, desde aportaciones económicas de emergencia para abonar las cuotas de una vivienda o de los servicios básicos como la luz y el agua hasta otras atenciones sociales, pasando por las tareas de formación e inserción laboral, en conjunto la interparroquial y las distintas sedes parroquiales invirtieron “más de tres millones de euros en acción social”. 

Los usuarios atendidos en las parroquias fueron menos que en 2017 al tiempo que crecían en la sede central de la plaza de Recife, a dónde se derivan aquellos casos más complejos que sobrepasan las posibilidad de los voluntarios. 

Farjas quiso recordar que la estrategia que se ha tomado en los últimos años para impulsar a las familias o particulares a salir de estas dificultades es la formación en tareas que demandan las empresas y habló de algunos de los mayores logros del Centro Violetas y el Centro Hogar, que consiguieron reintroducir en el mercado laboral a dos hombres de edades que antes se hubiesen descartado y que hoy en día son de los mejor valorados por las empresas o clientes. 

Mucha afluencia de Venezuela
La directora, acompañada de parte de la junta, también mostró su preocupación porque un 62% de los nuevos beneficiarios “son inmigrantes, y en un porcentaje muy importante de Venezuela” que han llegado a A Coruña sin nada pero con gran formación, por lo que su inserción es rápida. 

Pese a todo, suelen pasar por los pisos de acogida de Cáritas, dado que tanto para los recién llegados como para los coruñeses el contar con un techo es una de las grandes luchas diarias. 

En este contexto, desde la organización invitaron a colaborar porque en un contexto de “fatiga de la solidaridad” se siguen necesitando socios, donantes puntuales y voluntarios porque las dificultades económicas no desaparecen para todos.

Cáritas asistió a 3.349 personas y familias en 2018 y advierte del aumento de casos cada vez más extremos

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