“Estamos formando unas generaciones con serias carencias en habilidades digitales”

Javier Pedreira ofrece claves para orientar la educación tecnológica de los menores patricia g. fraga
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Acabar con la teoría tan extendida de que los jóvenes saben cómo manejar las tecnologías desde que nacen y que no necesitan recibir educación sobre su utilización. Esa es la intención con la que Javier Pedreira, “Wicho”, y Susana Lluna escribieron y coordinaron “Los nativos digitales no existen”, una obra con contribuciones de otros expertos en la materia. El libro cuenta con licencia Creative Commons, por lo que se puede compartir sin restricciones, aunque los beneficios recaudados van al proyecto Mak3rs, para que personas en riesgo de exclusión social adquieran competencias digitales.

“Los nativos digitales no existen”. El título llama bastante la atención.
Eso creemos y esa es nuestra intención. Aunque para nosotros estaba claro que los nativos digitales no existen o que hay una serie de carencias entre los chavales que hay que ser conscientes, en un año y pico nos dimos cuenta de que muchos padres y educadores no lo tienen tan claro. Piensan que los nacidos a partir de los 90 lo saben todo y quisimos dar la primera en la frente.

¿Ven que están consiguiendo lo que ustedes se proponían?
Estamos sorprendidos y encantados. Aunque tienes una cosa que contar, no sabes si vas a lograr el objetivo. Hemos tenido un feedback muy positivo y creemos que estamos consiguiendo empezar a mover el tema, a concienciar a la gente.

¿Cómo se combate esta deficiencia?
Para empezar siendo conscientes de que para muchos padres y educadores este es un problema que no existe. Una vez que tomas conciencia, defendemos que lo que hay que hacer es acompañar a niños, jóvenes y adolescentes en su aprendizaje de las nuevas tecnologías. Igual que cuando tienes un hijo lo llevas de la mano o le explicas que no se cruza en rojo, este tipo de cosas de formación básica, de valores, hay que hacerlas también en redes.

¿Los padres están preparados?
La mayoría de ellos no porque les pilla un poco de lejos lo de las mal llamadas nuevas tecnologías. También defendemos que puede ser una oportunidad para aprender. Si viene tu hijo, te habla del League of Legends o del Rubius y no sabes qué son, tienes un problema de comunicación y defendemos el mostrar interés, pedir que te enseñen. Si los pillas más jóvenes, lo típico es regalarle un móvil a un niño por su comunión. Entonces pactas, a ver qué instalamos, en qué redes sociales te vas a abrir cuenta, vamos a mirar la configuración juntos... Mostrar interés sobre todo por lo que hacen.

Y si ellos no están preparados, ¿quién asume la iniciativa?
Los padres (ríe). Los niños no vienen con manual de instrucciones y es algo que todos sabemos. Igual que nos esforzamos en darles una formación en la vida real, tenemos que asumir que nuestros hijos van a crecer en un entorno permanentemente rodeados de máquinas, conectados a internet y esas cosas, tenemos que asumirlo y afrontar las consecuencias de ello. Otra cosa es que los padres reciban algo de apoyo o formación en los colegios, al cole se va a aprender pero de casa se va educado. Aunque en el colegio les enseñen cómo utilizar las nuevas tecnologías, es una labor que hay que hacer entre los padres y el sistema educativo.

¿Entonces apuesta por involucrar a las escuelas?
Sin duda. En el noventa y mucho por ciento de los casos lo que se ha hecho es comprar ordenadores, tabletas o pizarras digitales, ponerlas en las aulas, va el político, se hace la foto, y ya está, todos contentos. Eso no se puede calificar de implantar las nuevas tecnologías en las aulas, convertir los libros en PDF solo sirve para las espaldas de los chavales, que van menos cargados. Defendemos que en vez de gastar ese dinero en máquinas, se reserve una partida para ello, pero invertirlo en profesores, en enseñar a los profesores cómo pueden incorporar esos elementos. La mejor opción es que los alumnos traigan sus dispositivos de casa. Hay una concepción errónea que es que el uso de estos dispositivos esté prohibido en las aulas y siempre digo que desde pequeños aprendemos caligrafía y el boli se convierte en una herramienta transversal y con la informática debería pasar lo mismo. Es cierto que algunos conceptos básicos de informática se aprenden, pero deberían acabar en una herramienta transversal que se usen en todas las asignaturas.

En el libro se relata el caso de un joven que sabe utilizar las redes sociales pero no adjuntar un archivo a un correo.
Fue un alumno universitario, que también los hay que no saben utilizar Google Docs para hacer un documento compartido y trabajar varios a la vez. También hubo otro universitario que le manda un correo a su director de trabajo integrado, diciendo que no le daba tiempo porque estaba hospitalizado y al mismo tiempo estaban apareciendo fotos de ese alumno en Facebook, que andaba de juerga, y tenía agregado a su profesor. Todos hemos mentido a los profesores alguna vez, pero si lo haces, hazlo bien, y si lo tienes agregado a Facebook, utiliza los círculos. Se trata de adquirir una formación en competencias digitales que vaya más allá de Instagram o WhatsApp, porque de cara a buscar empleo cada vez se demandan más estas cosas. Además de los idiomas, que son la principal carencia en España, también estamos formando unas generaciones con serias carencias en estas habilidades o herramientas digitales.

¿Por qué aparecen tantos colaboradores en la obra?
Susana y yo pensamos en escribir este libro y ella dio una charla a unos padres y una madre se le acercó para decirle que su hija está todo el día con el móvil y que no sabía qué hacer con ella. Le preguntó qué hacía con el móvil, qué redes sociales usa y le dijo que no tenía idea y que no le importaba mucho. Para los padres analógicos no sirve de nada que haya mucha información en Internet, teníamos que hacer un libro en papel. Luego miramos los temas que había que tratar y pensamos que en cada uno de ellos conocíamos a personas que sabían de ello y buscamos así un libro coral. Hace que lo puedas leer un poco según lo que más te interese.

“Estamos formando unas generaciones con serias carencias en habilidades digitales”