“Hay que atender la necesidad de la gente y no a las cuentas de resultados de los bancos”

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Xulio Ferreiro lidera la opción de cambio político en la ciudad: una unión de fuerzas respaldadas por una ciudadanía que pide darle la vuelta al modelo actual.

¿Cómo y por qué llega Marea Atlántica a ser una de las principales fuerzas en estas elecciones municipales?
Marea Atlántica no se entiende sin la situación socioeconómica que vivimos; sin los datos de desempleo, de precariedad, destrucción del estado social. Los servicios públicos están siendo expoliados, la gente no puede vivir de su trabajo. Eso explica que exista Marea Atlántica.

Echando un vistazo al programa, la primera medida que proponen es la reducción al 50% del coste del gobierno local. Empiezan fuerte.
Sí. Nosotros entendemos que en este momento las prioridades tienen que ser otras. Queremos lanzar el mensaje de que nosotros no estamos aquí para enriquecernos y planteamos la honestidad de los gobernantes. En segundo lugar, en un momento donde la mayor parte de la población lo está pasando mal, nosotros también nos apretamos el cinturón y limitamos el salario a 40.000 euros.

El programa también se refiere al prometido Museo del Automóvil, Nostián, Someso, la cárcel... ¿hay que darle la vuelta a todo en esta ciudad?
A muchas cosas sí. La forma en que se estuvo gobernando en los últimos años no responde a los intereses de la ciudadanía.

¿Es realizable este programa?
Por supuesto. No hay ni una sola medida que esté en el programa que no pueda ser realizada en los próximos cuatro años. Es un programa serio, responsable, nada populista; no hay medidas efectistas que vayan a quedar en el papel. En las últimas elecciones, el PP prometió unas 15 medidas en Adormideras. No se hizo la primera. Las nuestras son medidas que pueden implantarse desde el primer día y pueden llevarse a cabo en cuatro años o, al menos, estar en marcha y tener avances palpables.

Ustedes proponen sanciones para los concejales de Marea que se aparten del código ético y del cumplimiento del programa.
Creo que es un compromiso básico de democracia y honestidad. Cuando uno se presenta con un programa, no puede engañar a la ciudadanía. Un programa electoral no es una carta a los Reyes Magos.

El otro día asistió por primera vez a un pleno y comentó que se sintió incómodo. ¿Más allá de la incomodidad qué lectura hace?
Lo que me sorprendió fue la negativa del PP a debatir las mociones que presentó la oposición, salvo algunas que son tan obvias que no se puede tener el cuajo o la falta de empatía como para negarse.

¿Y sobre las intervenciones de los distintos grupos?
Incluso nos nombraron a nosotros. Eso quiere decir que hay cierto nerviosismo. Lo que se notó es que cuando uno pone el dedo sobre la llaga, la gente se molesta.

Les llamaron “marejadilla” y “radicales”.
Sí (risas). Hay un pacto social donde se garantiza la igualdad, el empleo, la vivienda, el bienestar y resulta que tenemos unos señores que nos están gobernando y no les interesa garantizar todo eso. No les preocupa la sanidad universal, ni la calidad de vida... Yo creo que esos son los radicales, los que están dinamitando el pacto social por el que lucharon nuestros padres y abuelos. Nosotros queremos atender las necesidades de ciudadanía antes que las cuentas de resultados de los bancos.

¿Quieren acabar con el Puerto Exterior?
¡No! Esa acusación es parte del nerviosismo que existe con Marea Atlántica, porque estamos poniendo en solfa y cuestionando la forma en que se viene gobernando la ciudad en los últimos 30 años. Y ahí es cuando saltan las alarmas. Nosotros proponemos revisar el convenio, porque se está incumpliendo. A estas alturas, hablamos de una obra que fue presupuestada en 600 millones de euros y en la que ya se llevan gastados más de 1.700 millones.

Ustedes critican la cultura del ladrillo, pero ¿infraestructuras como la Marina o la Tercera Ronda, que sí son costosas, no son también buenas para la ciudad?
Cuando uno invierte el dinero público en obras no tiene que pensar solo si son buenas o no, sino a qué está renunciando al hacer esa inversión. Mientras no atajemos los problemas de niños que no pueden hacer tres comidas al día o de gente que pierde sus casas, no hay que enterrar millones de euros en obras que, evidentemente, dejan la ciudad más o menos bonita. No es de recibo. Ahora la prioridad no es hacer una cuarta ronda ni dos puentes de A Pasaxe, sino atender las necesidades vitales de la gente.

¿Le reconoce algo bueno a los gobierno anteriores?
Evidentemente, cuando uno gobierna, no puede hacerlo todo mal. Por ejemplo, la red de centros cívicos de la ciudad es algo que hay que agradecerle al gobierno de Paco Vázquez, a pesar de los muchos errores que cometió.

Parece que las encuestas les respaldan como opción de gobierno.
Cuando lanzamos Marea Atlántica en julio pensamos que se daban las circunstancias para ser fuerza de gobierno. Hay una mayoría social que quería un cambio de gobierno. La cuestión es si nosotros seremos capaces de convertir ese sustrato en votos para Marea Atlántica.

Para dar forma a un gobierno de Marea Atlántica habrá que recurrir a pactos.
Efectivamente, y nosotros tenemos nuestra postura clarificada por escrito. Los pactos no van a depender de siglas ni de cuotas de poder. Dependerá de políticas concretas, de valores y de códigos éticos.

Entonces, ¿solo quedaría fuera el PP atendiendo a esas ideologías afines, o no?
Las posibilidades de que Marea Atlántica llegase a un entendimiento con el PP tienden a cero. Con otros habría que sentarse a hablar. Hay algunos que se presentan por primera vez pero que no son más que un lavado de cara del PP. Cuando se proponen políticas neoliberales o subir el IVA a productos básicos, es muy difícil encontrar puntos de conexión con Marea Atlántica.

¿Por dónde empezaría a trabajar si resulta elegido alcalde?
Lo primero, implantar la renta social y dar ayuda a la gente que tiene esa urgencia.

“Hay que atender la necesidad de la gente y no a las cuentas de resultados de los bancos”