Continua la ola de incendios intencionados por la ciudad

El cajero automático quedó fuera de servicio javier alborés
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UNa vez más, los bomberos municipales tuvieron que extinguir un fuego intencionado que se había declarado durante la madrugada. En esta ocasión, fue un cajero situado en el cruce de la avenida de Os Mallos con la calle de Ramón Cabanillas el que resultó calcinado. Se trata del quinto caso en una semana, sin que por el momento se haya localizado a un sospechoso de los daños que en algún caso, han sido muy graves.
El incendiario, si es que se trata de uno solo, ha dañado tanto propiedad privada como pública: la mayor parte de los incendios se han declarado en al ronda de Outeiro (dos contenedores la semana pasada y un coche este miércoles). A esto hay que añadir una marquesina en la avenida de Montserrat, cuya cubierta acabó derretida por las llamas.

investigación
La Policía Judicial de la Nacional se esfuerza ahora por localizar al autor de estos hechos vandálicos. Por el momento, lo único que se sabe es que utilizó un combustible como acelerante para iniciar el fuego pero, que se sepa, no hubo testigos de su acción porque siempre ha actuado a altas horas de la noche.
En el caso de ayer, fue alrededor de las cinco de la madrugada cuando los bomberos tuvieron que acudir a Os Mallos. El cajero se encuentra dentro de recibidor, cerrado con una puerta, de manera que el individuo estaba a salvo de las miradas cuando prendió la llama. Por supuesto, el cajero contaba con una cámara, pero no ha trascendido si su contenido se salvó de la quema y si los agentes han podido acceder a la grabación.
Por otro lado, fuentes cercanas señalan la dificultad de relacionar a un mismo autor con todos los incendios provocados que lleva la ciudad registrados en una semana. Se sospecha que los dos fuegos de los contenedores del sábado pasado son obra de la misma mano, porque ardieron al mismo tiempo y se encontraban muy cerca el uno del otro: el primero frente al número 232 de la ronda de Outeiro y el segundo, ante el número 236. En ambos casos, dado que se trata de recipientes de plástico, quedaron derretidos a pesar de la intervención de los bomberos.
Los contenedores suelen ser el objetivo habitual de los vándalos con tendencias pirómanas, puesto que la basura actúa como combustible, pero es más extraño que se quemen marquesinas, coches y cajeros automáticos como el de ayer.

Continua la ola de incendios intencionados por la ciudad