El futuro Gobierno local deberá decidir si asume la reorganización del tráfico en el entorno de la plaza de San Agustín

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La reorganización del tráfico en el entorno del mercado de San Agustín será una de las herencias que tenga que asumir o descartar el nuevo Gobierno municipal. Los compromisos de Marea Atlántica para revitalizar la zona no se llegaron a cumplir, aunque la mayoría deberían haber estado cerrados a finales del año pasado, y ahora falta saber si desde María Pita se seguirá con el proyecto, se confeccionará otro dado que pronto habrá que acometer la conexión de la calle de Panaderas con la plaza de abastos a través de una finca adquirida al Obispado de Oviedo –con la que quizá tampoco se continúe– o si se dejarán las infraestructuras tal y como están.

El mandato de Xulio Ferreiro llega a su fin y las promesas realizadas por varios de sus concejales para reurbanizar una zona tan próxima al Palacio Consistorial como la de San Agustín no se han llegado a cumplir, salvo pequeños trabajos puntuales. Los cambios  de urbanización y reorganización de la circulación rodada planteados a los comerciantes, anunciados como una herramienta que serviría para impulsar la afluencia de consumidores a la zona están pendientes de ser ejecutados, pero se desconoce si los herederos del poder en María Pita acometerán los planes. 

A la espera de que se conforme el nuevo Gobierno, ningún grupo se ha manifestado al respecto y aunque la actuación parece menor comparada con el desbloqueo de la estación intermodal, la ampliación de la avenida de Alfonso Molina o el futuro de los terrenos portuarios que se van a desafectar, lo cierto es que San Agustín es una imagen mucho más habitual es las postales que se llevan los turistas de A Coruña o que están más acostumbrados a ver los propios coruñeses y que dista mucho de ser la que gustaría a las personas del entorno. 

Tres fases sin final
Esa modificación del tráfico que ha quedado en el aire afectaría tanto a la calle del Marqués de Pontejos como a los alrededores de la infraestructura histórica, ya que en el primer caso los ediles de Regeneración Urbana y Derecho a la Vivienda, Empleo y Economía Social y Movilidad Sostenible, Xiao Varela, Alberto Lema y Daniel Díaz Grandío, respectivamente, explicaron a los afectados en agosto de 2017 que se peatonalizaría la instalación. 

La idea era compatibilizar el cierre al tráfico generalizado con la apertura del paso peatonal desde Panaderas, dejando que utilizasen Marqués de Pontejos solo  los vecinos con garajes en el entorno y los vehículos para tareas de carga y descarga. 

Esa fase llegaría después de que actuase en la plaza frontal de San Agustín, en donde estaba pactado acometer una reforma en la segunda mitad del año pasado para eliminar la zona de carga y descarga y crear un espacio continuo con la plaza del Humor, generando una visión más amable para el peatón. 

Sin embargo, no se dieron esos pasos porque ni siquiera llegó a buen puerto la primera etapa de la reurbanización, que aseguraba la pavimentación de la calle de Juan XXIII y los alrededores de la infraestructura, así como la mejora de dos aceras. Finalmente, solo se actuó en una y se crearon dos pasos de cebras elevados, dejando a la vista el gran deterioro que sufre el firme.

El futuro Gobierno local deberá decidir si asume la reorganización del tráfico en el entorno de la plaza de San Agustín