EEUU mata en un ataque aéreo en Siria al número dos del Estado Islámico

A boy, who was wounded by a suicide bombing at a soccer field, lies in a hospital in Iskandariya, Iraq March 26, 2016. REUTERS/Alaa Al-Marjani
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El número dos del Estado Islámico, Abd al Rahman Mustafa al Qaduli, murió durante una ataque aéreo de Estados Unidos efectuado este mes en Siria, según informaron fuentes del Departamento de Defensa de Estados Unidos a la cadena NBC.
El secretario de Defensa, Ash Carter, y el jefe del Estado Mayor de la Defensa, general Joe Dunford, confirmaron posteriormente en rueda de prensa la muerte de Al Qaduli, también conocido como Haji Imam o Abu Ala al Afri, a quien describieron además como el “ministro de Finanzas” de la organización.
Según el secretario, Al Qaduli falleció en un ataque contra su convoy en un punto no determinado de Siria. La intención original era la de capturar al líder terrorista con vida, pero no fue posible. En cualquier caso, Carter describió la operación como un éxito.
“Estamos eliminando de manera sistemática al Ejecutivo del Estado Islámico”, declaró Carter ante los periodistas en una rueda de prensa desde el Pentágono, antes de indicar que Al Qaduli era también el “responsable de asuntos exteriores y tramas terroristas” de la organización.
“Hay que atacar a la cúpula de poder, pero como todos sabemos dista mucho de ser suficiente. Estos líderes llevan mucho tiempo entre nosotros y son muy veteranos, pero siempre acaban siendo remplazados tras su muerte”, estimó el secretario.
Al Qaduli, nacido en Mosul (Nínive, Irak) era considerado el sucesor directo del máximo responsable del Estado Islámico, Abú Bakr al Bagdadi, aunque expertos en el Estado Islámico creen que su pasado turcomano jugaba un factor importante en contra de la sucesión.
Sin embargo, era tal la extraordinaria capacidad táctica demostrada por Al Qaduli –quien colaboró en Afganistán a las órdenes del fallecido líder de Al Qaeda, Usama bin Laden– , que muchos coincidían en que no habría demasiados reparos en el seno del grupo a la hora de coronarle como sucesor en el caso de que Al Bagdadi falleciera.
Tras la primicia de NBC, fuentes oficiales aprovecharon para informar a varios medios de comunicación de la muerte del Ministro para la Guerra del Estado Islámico, Tarkhan Batirashvili, más conocido como Omar al Shishani u Omar el Checheno, tras sucumbir a las graves heridas provocadas por un bombardeo, también efectuado a principios de mes, en la localidad siria de Al Shadadi.
A pesar de que las primeras informaciones tras el ataque anunciaron la muerte de El Checheno en el acto, el director del grupo de activistas Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, Rami Abdelrraman, aclaró horas después que Al Shishani “no ha muerto” y que el dirigente yihadista había sido trasladado con heridas graves a la ciudad de Raqqa, considerada la capital del autoproclamado califato, que finalmente le han costado la vida, según EEUU.
Al Shashini nació en 1986 en Georgia, donde sirvió en una unidad militar de élite. Se cree que en 2014 se unió a los milicianos de negro, que le bautizaron como El Checheno. El Departamento de Estado de Estados Unidos ofrecía por él una recompensa de cinco millones de dólares.
Aunque Carter no confirmó como se esperaba la muerte de El Checheno, sí informó de que junto a Al Qaduli fallecieron varios altos responsables de la organizacion terrorista. 
El general Dunford, que le acompañó en la rueda de prensa, destacó que estas operaciones, “aunque no han roto precisamente la espalda al Estado Islámico”, sí que han conseguido “generar una inercia positiva.
Por otro lado, el Gobierno sirio reconstruirá los antiguos tiempos romanos de la ciudad de Palmira que el Estado Islámico destruyó el año pasado una vez que las fuerzas de Damasco recuperen la totalidad de la ciudad tras la ofensiva que actualmente están llevando a cabo, según afirmó el director del departamento de Antigüedades de Siria, Mamun Abdelkarim.

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