No existe reacción en el Fabril

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Interesante partido, el que disputaron en la mañana de ayer en el campo de O Vao el Coruxo y el Deportivo B, en un choque en donde los dos equipos buscaban los tres puntos en juego para salir de la zona baja de la clasificación. Además, en el conjunto herculino debutaba Santiago Pellicer en el banquillo, por lo que el interés era máximo.

El nuevo técnico del filial casi no tuvo tiempo para hacerse al equipo tras llegar al banquillo, pero de salida introdujo varios cambios en el “once” inicial del Fabril con respecto al que jugó la semana pasada en Abegondo. En la defensa solo repitió en el equipo inicial Lucas, entrando en esta ocasión en el centro de la defensa One y Raúl González, con la banda derecha pora Quique. En el doble pivot entró Javi Cobo, que la semana pasada estuvo en el banquillo, mientras que la banda izquierda fue para Juanje que, posiblemente, fue el jugador que más problemas le creó al equipo vigués en la mañana de ayer.

Los primeros minutos de juego fueron para el Deportivo B, mejor plantado sobre el terreno de juego, y ejerciendo una mayor presión en el centro del campo que le permitía retener más el balón, aunque sin llegar con demasiado peligro al área viguesa. Un Coruxo que trataba de hacerse una idea de cómo jugaba este nuevo Deportivo B, y que esperaba a los herculinos, pero sin forzar demasiado en el juego ofensivo. Las llegadas con peligro en los primeros cuarenta y cinco minutos de juego fueron contadas. En el minuto diecinueve, Mateo le mete un balón interior a Borja Yebra, que logra rematar, aunque un defensor herculino saca el peligro. La respuesta del filial llegó dos minutos más tarde, con un balón al área pequeña que no llega Víctor García por muy poco. El partido entró en una fase de juego duro, en la que los dos equipos arriesgaron demasiado, e incluso Mateo pudo ser expulsado por un codazo con el balón parado, que el colegiado del encuentro saldó con una amarilla para el vigués, que pudo seguir jugando.

No salió bien el Deportivo B tras el paso por el vestuario. Los vigueses, además, dieron un paso al frente y recuperaron el control del centro del campo, aunque seguían sin llegar con claridad al área rival, y es que el gol se paga muy caro esta temporada. Pero a pesar de este inconveniente, las sensaciones eran diferentes para los vigueses. 

Jacobo Montes, entrenador del Coruxo, no tardó en realizar el primer movimiento desde el banquillo, sacrificando a un lateral para introducir a un jugador más en el centro del campo. La situación la resolvió colocando a Antón en banda, y al recién incorporado Jacobo Trigo en la zona ancha. 

El gol
Y fue precisamente Jacobo quien intervino de forma decisiva en la jugada del gol siete minutos más tarde, pues peinó un balón dentro del área para dejar el balón muerto en la banda izquierda, llegando desde atrás Juampa Barros, quien conectó un potente disparo ante el que nada pudo hacer Pedro López. El tanto dejó muy tocados a los coruñeses, que en los minutos siguientes perdieron el norte, dejando que los jugadores del Coruxo tuvieran el balón y a punto estuvieran de marcar un nuevo tanto que sentenciara el encuentro. 

Pellicer no tardó tiempo en reaccionar. Primero refrescó el centro del campo con la entrada de Sebastien, y pocos minutos más tarde le daba entrada a May. Los cambios coincidieron con el momento en el que el Coruxo, inconscientemente, daba un paso atrás tratando de defender la ventaja que mantenían en el marcador. Un paso que viene dado, en cierta manera, por la consistencia defensiva que está mostrando el equipo en los últimos encuentros. El partido entraba en un momento en el que podía pasar de todo. El Deportivo B colgaba balones buscando una acción en la que el balón quedara muerto para empatar el partido, pero era un planteamiento que acarreaba riesgo, puesto que los vigueses trataban de salir con velocidad buscando aprovechar una de las opciones para marcar el tanto que sentenciara el encuentro. El partido aumentó de intensidad en la recta final, ya que tal y como se estaba desarrollando el encuentro, tanto podía llegar el gol del Deportivo B como la sentencia de los vigueses, por lo que el juego se aceleró y nadie daba un balón por perdido tratando de lograr sus objetivos. Al final, el marcador no se movió y los puntos se los llevó un Coruxo que se mantiene invicto en las últimas cuatro jornadas.

No existe reacción en el Fabril