Cerca de 250 menores pasaron durante 2017 por el Punto de Encuentro de la Fundación Meniños

Uno de los juguetes con los que se entretienen los niños que acuden al PEF | castaño
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La Navidad es la época familiar por antonomasia, cuando la gente se reúne con los seres queridos. Pero lo que para muchos es un acto simple y alegre, para otros supone un momento de tensión que puede ser hasta traumático. En ningún sitio lo saben mejor que en Punto de Encuentro Familiar (PEF) de la Xunta, gestionado por la Fundación Meniños desde 2013. Su coordinador, Guillermo Romero, reconoce que la época de más trasiego es entre enero, febrero y marzo y agosto y octubre. Coincide tras la época navideña y el verano, cuando se registran más divorcios: “Estamos entre los dos o tres puntos de encuentro con mayor numero de expedientes de los siete que existen en Galicia”. Cada año atienden a cerca de 250 menores en sus instalaciones, situadas en el centro de Educación Especial, el antiguo Santiago Apóstol.
Los principales servicios que la Fundación Meniños ofrece a las familias en el PEF son visitas e intercambios. Hay dos tipos de visitas, las supervisadas (sin salir del centro) y las tuteladas, con una presencia permanente en la misma sala de la visita del padre o de la madre. También hacen todas las gestiones encaminadas a llegar a acuerdos para facilitar la normalización (días, horas, actividades), asesoramiento y orientaciones para el proceder con los niños y coordinarse con otros servicios (Justicia, Consellería de Benestar, Cruz Roja...).
“Las problemáticas son variadísimas”, advierte. No existe una problemática concreta por la que una familia necesita el CEP, más allá de que en todos los casos han surgido dificultades de llevar adelante el régimen de visitas. “Lo que tienen en común es la necesidad de un lugar para poder celebrarlas, porque no se puede hacer en la casa de uno u otro progenitor”, explica el coordinador del PEF. Incluso cuando ambos progenitores tienen un domicilio adecuado, no se puede llevar al menor directamente allí por el peligro de enfrentamientos o porque lo impide una orden de alejamiento. “Este tiene que ser un lugar neutral”, señala Romero.

Bloqueos
A pesar de los desencuentros, que abundan, en la Fundación Meniños afirman que “incumplimientos como tal, son los menos”, como el no traer a los menores al régimen de visitas, pero sí se dan con cierta frecuencia casos en los que los menores se niegan a encontrarse con su padre. “Irse con él o incluso encontrarse aquí”. Es entonces cuando el equipo de Meniños, que además de Romero incluye a una educadora social y una trabajadora social, trata de descubrir dónde está ese bloqueo, qué causas lo provocaron. De no ser capaces de desbloquearlo, deben acudir al juzgado. “A lo mejor es necesario actuar desde otros ámbitos. De forma terapéutica, por ejemplo”, explica Romero. .
A veces la gente que es ajena al PEF puede pensar que se trata simplemente de abrir la puerta a la familia, coger al niño y llevárselo. Pero se realiza mucha intervención con las familias y cada caso es distinto. Eso implica que el número de expedientes “puro y duro” no refleja el volumen de trabajo. ”Hay casos que precisan de una intervención mínima, pero en otros es todo lo contrario”. En 2017 se abrieron cerca de 50 nuevos expedientes, pero también se cerraron muchos otros. En la última memoria, la del año pasado, en el 36% los menores dejaron de acudir al CEP tras la normalización de la situación y acuerdo de ambas partes, que dejaron de necesitar el punto de encuentro.
Pero el 27% lo hicieron simplemente por haberse cumplido el plazo (el decreto de los PEF en Galicia que entró en vigor en noviembre de 2014 señala un plazo máximo de dos años, aunque con prórrogas de tres meses por excepciones).
Los primeros cierres se dieron en noviembre de 2016, y fue entonces cuando se cerraron casos de mucha antigüedad que llevan hasta diez años en el PEF: De ahí que en los últimos años se hayan incrementado los cierres. “Había muchas que llevaban más de dos años, y entraron en ese supuesto”, reconoce Romero.

Cerca de 250 menores pasaron durante 2017 por el Punto de Encuentro de la Fundación Meniños