La Xunta baraja volver a cerrar la hostelería en los municipios más afectados

Un hombre recoge la sillas de una terraza en la Plaza Mayor de Ourense | brais lorenzo (efe)
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El comité clínico que asesora a la Xunta durante la pandemia baraja volver a aplicar el llamado 'modelo O Carballiño' o "alguna variante" en los municipios más afectados por la pandemia del coronavirus. Es decir, estudia un cierre generalizado de la hostelería y otras actividades no esenciales con el objetivo de "limitar la movilidad" y que los gallegos "tengan menos interacciones" sociales.

Así lo ha explicado el conselleiro de Sanidade, Julio García Comesaña, en una entrevista concedida este domingo a la Radio Galega, recogida por Europa Press, en la que ha reconocido que el ascenso de los contagios de covid-19 en la Comunidad es "preocupante", aunque no sea "exponencial", después del récord de positivos diarios alcanzado este sábado, con casi 800.

En este contexto, Comesaña ha vinculado el empeoramiento de la situación con las reuniones de Navidad y Nochevieja, ya que el incremento se observa "desde el día 5 o 6 de enero", pero ha avisado que aún hay tiempo para que afloren más casos derivados de estas fechas.

Por eso, tras un fin de semana en el que las ciudades de Santiago, A Coruña y Ourense pasaron a los niveles máximos de restricciones --cierre de la hostelería a las 18,00 horas--, el conselleiro ha incidido en que el comité clínico tiene encima de la mesa "una batería de medidas", entre las que estaría el 'modelo O Carballiño'.

Este modelo, que implicó cierre de toda actividad no esencial en el municipio ourensano que le da nombre, se extendió luego a otras áreas de la provincia e incluso a las siete grandes ciudades. Ahora, el comité clínico, que volverá a reunirse el martes, baraja utilizarlo de nuevo "o alguna variante". "La idea es poner medidas para limitar la movilidad y que los gallegos tengan menos interacciones", ha justificado Comesaña.

Aun así, ha dicho que "no es descartable una medida conjunta de la hostelería" para toda Galicia y que tenga que cerrar a las 18,00 de la tarde. "Analizamos todas las posibilidades y lo valoramos con las consellerías asociadas al sector", ha añadido.

PERIMETRAR LA GALICIA URBANA

Además, el conselleiro ha reconocido que "es una posibilidad" que se vuelva a perimetrar la Galicia urbana con carácter general, aunque el comité clínico se decanta por "trabajar de forma quirúrgica, viendo al detalle cada situación". En este contexto, también ha admitido que "está encima de la mesa" abandonar el concepto de 'almendras' --grupos de municipios perimetrados de forma conjunta, como Santiago, Ames y Teo--, porque "mantener esos confinamientos tan grandes a veces no es fácil".

"Estamos viendo los 'pros' y los 'contras' y la decisión se tomará en los próximos días", ha avanzado, con la vista puesta en la próxima reunión del comité, en la que también se prevé adoptar "alguna otra medida" para Ferrol por la subida de la incidencia.

Sean cuales sean las medidas, Comesaña ha apelado a "dar un tiempo prudencial" a que surtan efecto, ya que los resultados no son palpables "hasta que no pasan 15 días", como mínimo, en lo que respecta a la capacidad asistencial.

Preguntado sobre una eventual limitación de movilidad por franjas de edad, el conselleiro de Sanidade ha insistido en que el comité clínico "nunca" descarta "ninguna posibilidad", pero no es de las soluciones que se barajan "en primera instancia".

GALICIA NO CONTEMPLA UN CONFINAMIENTO

En la semana en que autonomías como la vecina Castilla y León ya empiezan a hablar de otro confinamiento general, Comesaña ha dicho "entender que otras comunidades lo planteen", pero Galicia por ahora no lo contempla dada su incidencia acumulada menor que la media española. "Nosotros creemos que tenemos herramientas de varios tipos y alcances sin llegar a plantear una medida tan extrema", ha asegurado.

En cualquier caso, en la entrevista a la Radio Galega, el conselleiro ha vuelto a sugerir a la población un "autoconfinamiento", ya que una vez pasadas las fiestas navideñas "la idea es que disminuyan" las interacciones sociales, especialmente porque hay personas "que no saben si están contagiadas".

Y es que, según sus palabras, la tercera ola de la pandemia "es difícil de predecir" en estos momentos, pero sí parte de una incidencia que ya es "alta" tras Navidad y Fin de Año y de un clima invernal que favorece que las relaciones sociales se mantengan "más en interiores".

CAMPAÑA DE VACUNACIÓN

En cuanto a la campaña de vacunación contra la covid, Comesaña ha afirmado que "el resultado está siendo francamente bueno" y el ritmo permitirá que "esta semana" --que comienza este lunes-- todas las residencias de mayores hayan recibido ya la primera dosis de Pzifer.

La previsión del Sergas, tal y como ha explicado el conselleiro, es que a lo largo del mes de enero "todos los residentes y trabajadores" de geriátricos hayan recibido las dos dosis.

Sin embargo, a pesar del porcentaje "muy alto" de la gente que se está vacunando, el titular de Sanidade ha reconocido que hubo "algún caso, sobre todo de trabajadores" de las residencias más que de los ancianos, que "no quisieron" recibirla. "Que lo respetamos, pero nos preocupa", ha añadido.

Preguntado sobre centros de mayores que en los últimos días detectaron positivos aunque ya se les hubiese administrado la vacuna, Comesaña ha respondido que "por desgracia" es algo "inevitable" que algún usuario o empleado ya estuviese contagiado antes o que incluso contraiga el virus "en los días siguientes", antes de que surta efecto.

Al hilo, el conselleiro ha garantizado que se mantendrá "la intensidad en los cribados" en geriátricos, como es el caso de los test de saliva semanales a los empleados, hasta que todos los residentes estén vacunados, al tiempo que ha recordado que estos centros se han vuelto a blindar limitando las visitas y las salidas de los mayores "al mínimo imprescindible".

VACUNA DE MODERNA

Apenas cuatro días después de que la Unión Europea autorizase la distribución de la vacuna de Moderna, el conselleiro ha concretado que Galicia prevé recibir una primera remesa con 1.800 unidades "en la semana del 18 de enero": "Es un número pequeño, pero nos servirá para adaptarnos a sus características".

La intención del Sergas, que ya tiene garantizadas 30.000 dosis entre finales de enero y el mes de febrero, es emplear las vacunas de Moderna en otros colectivos, una vez cubiertos las residencias de mayores, ya que "no procedería mezclarla" con la de Pfizer-BioNTech.

De hecho, el siguiente grupo serán los sanitarios en primera línea contra la pandemia, una fase que se pondrá en marcha "cuanto antes", una vez se "valide" el plan de vacunación con los sindicatos.

Tras estos, irán las personas con grandes discapacidades y, a partir de ahí, se abordará el resto de trabajadores sanitarios y la población en general, comenzando por los mayores de 65 años. Esto será posible en "semanas", según ha estimado el conselleiro de Sanidade, pero "la clave es el número de vacunas" que lleguen.

Para esa labor, el Sergas dispondrá de las 2.000 enfermeras de Atención Primaria, además del grupo de 200 voluntarios que participan en la campaña de imunización de las residencias, por lo que se prevé que, si Galicia recibe "una cantidad importante de dosis", se alcance una cobertura "de hasta 100.000 pacientes diarios".

Eso sí, si el ritmo de recepción de vacunas continúa como el actual, el tiempo para cubrir a una parte sustancial de la población será mayor. "Ahora tenemos garantizadas 230.000 dosis de aquí al 31 de marzo, que si dividimos por dos nos colocan en poco más de 115.000 gallegos, es muy poco", ha señalado.

Por eso, Sanidade confía en una mayor capacidad de producción por parte de Pfizer y "la aparición de otras vacunas" aparte de la de Moderna, como podría ser la de Oxford, para acelerar la cobertura.

La Xunta baraja volver a cerrar la hostelería en los municipios más afectados