El último triunfo de la Real tiene un claro recuerdo a descenso

Juan Domínguez, desconsolado al final del encuentro susy suárez
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La Real Sociedad solo ha vencido en unas de sus últimas cinco visitas a Riazor, pero el recuerdo de ese triunfo es difícil de olvidar. Las imágenes del último descenso coinciden con esa victoria de los hombres entonces dirigidos por Montainer, que se imponían por la mínima gracias a un solitario tanto de Griezmann.
El conjunto donostiarra llegaba al estadio herculino con el objetivo de conseguir una victoria que le permitiría jugar Champions, mientras los blanquiazules necesitaban sumar los tres puntos para mantenerse.
Un final agónico de campaña en la que el Deportivo había contando con tres entrenadores: José Luis Oltra, Domingos Paciencia y Fernando Vázquez. El de Castrofeito había cogido un equipo desahuciado y le había insuflado optimismo y fe bajo el lema ‘Sí se puede’.
El Depor dependía de sí mismo para seguir en la élite y salía en tromba. Parecía que estaban jugándose ya los minutos de descuento, cuando realmente todavía quedaba mucho por delante. Los visitantes, parapetados atrás, esperaban su oportunidad pacientemente a la contra.
Un cúmulo de errores provocaban que la Real se adelantase por medio de Griezmann. Jarro de agua fría y el miedo sobrevolando de nuevo el estadio herculino. Demasiado reciente estaba el último descenso ante el Valencia, imposible no experimentar sentimientos similares. El miedo se olía en Riazor.
La intranquilidad, las prisas, los nervios y la falta de fortuna de cara a la portería rival iban haciendo mella en la confianza blanquiazul que veía como Riki desasistido, no llegaba. Nelson Oliveira lanzaba el esférico por encima del larguero, Bruno Gama, el mejor, no podía terminar el partido, la madera repelía un tiro de Abel Aguilar...
Luego llegarían las lágrimas y aquella imagen icónica de un Valerón desconsolado, deambulando por el campo y pidiendo perdón al respetable. Duro recuerdo el de la última victoria de una Real, que llega eufórica ante un Deportivo necesitado de celebraciones. Porque para llantos ya hubo bastantes aquel uno de junio de 2013.

El último triunfo de la Real tiene un claro recuerdo a descenso