Un joven armador al que el mar ya había dejado huérfano

|

El Ideal Gallego-2011-05-28-003-332a76f4

  abel peña > a coruña

  El armador y patrón del barco, Marcos Alfeirán permanece ingresado en el Hospital y recibirá hoy el alta, al igual que otros dos compañeros de tripulación. El cuarto superviviente, José Fernando Garrido Varela, abandonaba ayer las dependencias y se refugiaba en su domicilio tras tomarse un café en el propio Chuac.
En sus 28 años de vida, Marcos Alfeirán ya ha sufrido por partida doble los caprichos del destino. Tenía apenas nueve cuando su padre y su hermano mayor –de 17 años entonces– perdían la vida en el naufragio de “Os Tonechos”, en el que murieron otros seis tripulantes más.
Por eso, y por su evidente tradición marinera, los Alfeirán son una saga muy conocida y apreciada en Malpica, donde la noticia corrió como la pólvora desde primera hora.
A pesar de la huella que dejó la desaparición de Antonio Alfeirán Castro –de 41 años en aquel entonces– y de su hijo Antonio, hace seis meses Marcos decidió adquirir el “Nuevo Luz” y hacerse a la mar. Quizá pensó que ya había pagado una cuota suficiente de dolor.
Marcos Alfeirán, al igual que los otros supervivientes –Manuel Garrido Ourens, José Fernando Garrido Varela y Alberto A. Costa Añón–, es un hombre de mar y conocía la zona. Aún no se explica lo ocurrido, según quienes tuvieron la oportunidad de hablar con él.
En la sala de espera, sus familiares y conocidos tomaban lo sucedido con resignación. “El mar es imprevisible”, repetían entre nervios y sollozos.

Autoridades > Además de amigos y familiares, los náufragos recibieron la visita de las autoridades. Entre ellas el alcalde electo, Carlos Negreira, el delegado de la Xunta, Diego Calvo; el del Gobierno, Miguel Cortizo; el subdelegado, José Manuel Pose, y las conselleiras de Sanidade y de Mar, Pilar Farjas y Rosa Quintana respectivamente. Ésta última aseguraba que Alfeirán le había pedido personalmente que su consellería siguiese impartiendo los cursos de supervivencia en el mar, porque sus compañeros habían salvado sus vidas gracias a ellos.
Por otro lado, la empresa Kafloat lamentó que la Xunta no apueste por su sistema antihundimiento que, asegura, habría evitado la tragedia.


 

Un joven armador al que el mar ya había dejado huérfano