Las farmacias critican que el IPC grave las medicinas a los grupos vulnerables

27 noviembre 2012 A Coruña.- Los farmacéuticos detectan una caída en la retirada de medicinas por parte de algunos pacientes
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Los farmacéuticos coruñeses temen que la nueva subida del copago para los contribuyentes  atendiendo al IPC pueda agravar la tendencia a rechazar la retirada de medicamentos que les son recetados por sus médicos. El sector critica que este impuesto vaya a afectar en mayor medida a grupos más vulnerables como los pensionistas, para los que se ha incrementado la cuota máxima a pagar pero no sus pagas mensuales, que en Galicia son de las más bajas.
La presidenta del Colegio de Farmacéuticos de A Coruña, Rosa Lendoiro, indicó ayer que poco pueden valorar “la subida de las cantidades máximas a pagar a diferentes colectivos después de que se publicase en el BOE”. Pero, pese a no tener potestad para cambiar nada, la representante del sector recuerda que en su momento pidieron que “se evitase cualquier medida que siguiese afectando a los grupos más vulnerables y esta es de esas aunque sea poco”.
En la práctica se incrementa la cuantía máxima para los medicamentos de aportación reducida pero también los topes mensuales para los pensionistas. Estos pasarán de pagar 8,14, 18,31 y 61,08 a 8,26, 18,59 y 62 euros según el nivel de renta.
Aunque puedan parecer cantidades irrisorias no lo ven así ni los propios afectados ni los profesionales de la oficina de farmacia. “Les sube eso, la luz y otras cosas y la pensión no, por lo que es una gota más”, comenta la presidenta de la Asociación Empresarial de Oficinas de Farmacia de A Coruña, María José García. “Al final tienen el poder adquisitivo muy disminuido y se crea un efecto psicológico por el que te dicen que si lo tienen que pagar no lo quieren; les da igual que sean 10 céntimos o un euro”, recalca.
“En su día se dijo que la del copago no era una medida recaudatoria sino disuasoria pero si fuera así no tiene sentido el ajuste”, añade Lendoiro, puesto que ve que se dañará a los jubilados coruñeses. Estos, como comentó hace semanas, están dejando de retirar parte de su medicación porque muchos han pasado a tener a hijos y nietos a su cargo y deben vigilar sus gastos. Por ello, subraya que “este no era el mejor momento socioeconómico para las familias para la subida”. De la misma opinión es García, que sostiene que esa vía “no es la adecuada para disuadir del consumo”. A su parecer una de las posibles alternativas sería controlar “lo que se les receta a los pacientes y no que se les suba el copago para que no compren los fármacos”.
En este sentido aboga por la “medicina preventiva” pues advierte a la administración de que el efecto de ahorro que buscan va a ser justamente el contrario. “Si funcionase bien se evitarían problemas mayores porque por no atajarlos a tiempo se acaba con ingresos hospitalarios y los consiguientes gasto, que son mayores”, insiste.  
No habla por hablar porque la presidenta de la asociación ha conocido casos de este tipo en su propia farmacia. “Por ejemplo, una persona no se llevó un mucolítico por el precio y acabó con neumonía”, lamenta. n

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