Sánchez reivindica su “sentido común” frente a la “política pendenciera” que hace la oposición

Sánchez interviene durante el acto | Fernando Alvarado (efe)
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El presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, reivindicó ayer el “sentido común” y la serenidad de su proyecto de cambio para adoptar medidas en favor del bienestar de los ciudadanos frente a la “política pendenciera” que cree que está protagonizando la oposición.
Sánchez encabezó el primer comité federal del PSOE desde que es jefe del Gobierno (en el que se proclamó a los candidatos socialistas a las presidencias de las comunidades que celebran elecciones el 26 de mayo), así como un acto posterior en el que sacó pecho por el cambio que supuso en la vida política y por las medidas que está aprobando.
Unas decisiones que cree que demuestran el carácter progresista de un Gobierno que aseguró que “aplica antes el sentido común que la propia ideología”.
“Gobernamos desde el sentido común, gobernamos para todos, sean ciudadanos que han votado al PSOE, al PP, a Podemos o a Ciudadanos”, garantizó antes de advertir de que a algunos, en referencia a los partidos de Pablo Casado y Albert Rivera, se les ha “atragantado” y “parado el reloj” con la moción de censura.
En esa línea, insistió: “han confundido la discrepancia con la crispación. Es lógico que la oposición quiera desgastar al Gobierno, pero no que lo hagan a costa de socavar los pilares de la convivencia y la paz social”.

Mayoría social
Frente a ello, garantizó que los socialistas no van a participar en esa “política pendenciera”, sino que van a estar en la defensa serena de un proyecto político que es bueno para la mayoría social.
Aunque reconoció la dificultad para gobernar, proclamó su determinación a seguir adelante porque “a los socialistas nos pone –dijo– hacernos cargo de tareas difíciles y complicadas”.
Para él, la fortaleza del PSOE radica en que tiene proyecto, entendió que la nueva política no es imponer, sino acordar, y todas las medidas que aprueba el Consejo de Ministros cuentan con el apoyo social.
El presidente del Gobierno citó las cinco grandes transformaciones que cree que necesita España: la educación, el mercado de trabajo, abrir un debate sobre 
cómo se sostiene el estado de bienestar, ecología y reforma constitucional.
Fue entonces cuando defendió  que en el texto constitucional se reconozcan más derechos y libertades y cuando avanzó que antes de que termine noviembre el Consejo de Ministros tramitará la reforma con la que pretende suprimir los aforamientos.
Sánchez recordó su mensaje en el último comité federal celebrado hasta ahora y en el que, antes de que se votara la moción de censura, pidió a sus compañeros su confianza para que el partido asumiera su responsabilidad para sustituir a un Gobierno “asediado por la corrupción y con un proyecto político agotado”.
Reconoció que no era fácil que triunfara la moción, pero subrayó que “en la vida y en la política hay ocasiones en las que no hay que mirar el coste o el beneficio, sino que hay que hacer lo que se debe”. Tras recalcar que la moción fue “una reivindicación de higiene democrática” del sistema político, consideró que “hace cinco meses salió de la Moncloa la resignación y entró la esperanza”.
El jefe del Gobierno insistió en la dificultad de hacer una transición “en cuestión de horas” y destacó la competencia de los ministros elegidos, a los que agradeció su compromiso.
Sánchez volvió a calificar a su Ejecutivo de “progresista, europeísta y feminista” y destacó su apuesta por la justicia fiscal, por la igualdad real o por la universalidad de la sanidad pública. l

Sánchez reivindica su “sentido común” frente a la “política pendenciera” que hace la oposición