
El mochilero tipo ya no es lo que era. Primero su figura evolucionó en el surfero de sofá, o “couchsurfing”, que viajaba por el mundo durmiendo en el sillón de turno que le ofreciese algún ciudadano global de forma gratuita, pero la crisis aprieta y la filosofía cambia para algunos anfitriones. A finales del año pasado se instaló en España, de forma física, una de las páginas web por excelencia para alquilar sofás o habitaciones en casa y sacar un dinerillo extra acogiendo a turistas: Airbnb, y a estas alturas ya cuenta con una oferta de una docena de pisos en A Coruña y otras 12 ofertas en distintas localidades del área metropolitana.
La página web de Airbnb, una plataforma inmobiliaria conocida por muchos como el “YouTube de los pisos”, que desde finales de 2011 cuenta con una sede en Madrid, ofrece esa posibilidad de convertirse en director de hotel a los ciudadanos y en A Coruña hay quien la ha cogido al vuelo.
Entre 19.000 ciudades
Entre las 100.000 propiedades que buscan inquilino en todo el mundo y las 19.000 ciudades presentes en la web hay ya doce coruñeses que ponen a disposición de los viajeros ese cuartito de más que hasta ahora servía de trastero desordenado o de improvisado despacho. En Fernández Flórez, en la plaza do Mestre Mateo, en pleno Ángel Rebollo o en Luciano Caño, por ejemplo, uno de los principales reclamos que utilizan los anunciantes para ganarse un huésped es la playa de Riazor o la magnífica perspectiva del mar desde su hogar.
Sin embargo, esa tan manida frase de “con vistas a...” no funciona tanto como los buenos precios que se pueden encontrar respecto a los hoteles. El viajero atrevido dispuesto a pasar la noche con desconocidos puede alojarse en la ciudad por el módico precio de 12 euros en Manuel Deschamps o apostar por la zona de los arenales y pagar 99 euros por la habitación.
Entre ese margen, el abanico es muy amplio –aunque en general rondan los 45 o 50 euros–, pero al menos el ofrecimiento ya no es únicamente para pasar la noche en un sofá desangelado.En la web, los coruñeses metidos a hoteleros incluyen un perfil con sus gustos y los requisitos para acoger a alguien.
Si en la ciudad abundan los pisos que hablan del centro, en el área metropolitana lo que se ofrece son una docena de casas de aldea y chalés que precisamente tienen como ventaja estar apartados. Desde Oleiros a Sada pasando por Culleredo las ofertas son variadas para viajeros con más presupuesto. n




















