La Cocina Económica cuadriplicará su servicio de reparto al deslocalizarse

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La Cocina Económica ampliará su radio de acción a partir del próximo lunes con la puesta en marcha de dos puntos de repartición de raciones de comida en O Castrillón y O Birloque. Además, desde la entidad anuncian la intención de abrir un tercer frente tan solo una semana después en la Sagrada Familia con un servicio de reparto que se instalará en el vestuario de una pista municipal de baloncesto reconvertido para la causa.
Para ello, cuadriplicarán los menús porque de los 180 que vienen distribuyendo a diario en su sede del Orzán, la Cocina Económica pasará a las 710 unidades. En concreto, unas 200 raciones se repartirán en O Birloque, en un local cedido por el Ayuntamiento donde también tienen acogida otras ONG. La misma cantidad llegará a la Sagrada Familia y 130 tendrán como destino el bajo que la asociación de vecinos de Castrillón Urbanización Soto-Iar pone a disposición de la entidad y cuya colaboración se materializaba ayer con la firma de un convenio.
De 11.00 a 12.00 horas, la Cocina Económica efectuará la repartición que intentarán se haga con la máxima discreción posible. La deslocalización permitirá un ahorro para las familias más pobres que acuden todos los días al centro a por su plato. Eso sí, son conscientes de que la proximidad provocará un aumento de demandantes. Por eso, su tesorero Emilio Suárez señalaba que en el caso de no poder abastecer a la comunidad de necesitados buscarán otras vías de cooperación.
A través de un sistema de transporte con las máximas condiciones de higiene, el personal de la entidad con la colaboración de voluntarios se encargarán de que la comida llegue caliente a los hogares de los que más lo necesitan. Emilio Suárez recuerda que la mayoría de los sin techo circundan por la zona centro, por lo que la ampliación del servicio irá en beneficio de aquellos núcleos familiares que han visto decrecer su nivel adquisitivo en los últimos meses. Es por eso que intentarán evitar las colas y harán lo posible para que los solicitantes pasen inadvertidos entre la actividad de los barrios.
Por su parte, el presidente de la asociación de vecinos de Castrillón, Domingo Verdini, animaba a los colectivos de la ciudad para que cooperen con la Cocina Económica. Al portavoz le resultaba “extraño” el hecho de que el Ayuntamiento no pusiera al servicio de la beneficiencia toda la red de centros cívicos, “equipamientos que pagamos todos”, puntualizaba. n

La Cocina Económica cuadriplicará su servicio de reparto al deslocalizarse