La alerta por lluvia deja a su paso caídas de árboles y cascotes y varias pequeñas inundaciones

1. Las caídas de cascotes afectaron a dos edificios de la ciudad, obligando acortar la calle, como en Castiñeira de abajo / 2. Una rama de árbol de gran tamaño se desplomó en Archer Milton Huntington / 3. Las inundacione
|

Después de tanto tiempo ausente, la lluvia regresó con fuerza al área metropolitana. En Guísamo, en Bergondo, los pluviómetros recogieron 94,2 litros de agua por metro cuadrado, la segunda marca más alta de toda la comunidad. Pero, curiosamente, en Bergondo no hubo incidencias. En cambio, en A Coruña, los problemas se multiplicaron durante lo que fue una mañana ocupada para los Bomberos, que tuvieron que atender cerca de una docena de incidencias de lo más variadas, desde inundaciones a caídas de cascotes, pasando por desplome de árboles. 

El primer caso se produjo de madrugada en la calle de Archer Milton Huntington, en el cruce con Cuatro Caminos alrededor de las seis de la madrugada, lo que obligó al cierre del cruce mientras se retiraba una gran rama que se había desplomado. No fue hasta la ocho y media de la mañana que se reanudó la circulación, aunque los operarios tardaron más en despedazar la rama y trasladarla, dado que era de gran porte. 

Tampoco los edificios soportaron sin daños la alerta naranja. Los bomberos tuvieron que acudir a llamadas por caída de cascotes tanto en la Castiñeiras de Abajo, en A Palloza, así como en la calle de Agra del Orzán, en el número 38. De las fachadas de ambos edificios se había desprendido material de revoque, lo que obligó a los bomberos a realizar labores de saneamiento para evitar que cayera más material a la calzada.  

Poco después tuvieron que acudir a Juana de Vega, donde se había inundado el bajo de una tienda de moda, que tuvieran que achicar. No fue, por cierto, el único caso: varias viviendas se vieron afectadas cuando la lluvia se filtró por los techos de sus terrazas. Al parecer, después de meses de tiempo seco, muchos de los canalones habían quedado obstruidos, un fenómeno que suele repetirse en otoño. 

En el área 
Pero en el área también se produjeron incidentes, incluido caídas de árboles. Uno de estos incidentes ocurrió en Cambre, donde cortó la carretera en Santa María de Vigo y otro árbol igualmente se vio socavado por las fuertes precipitaciones y se desplomó en el cruce de Quinta Canaima.

Por supuesto, se produjeron las inevitables bolsas de agua en las carreteras, pero las autoridades apuntan a que no llegaron a afectar a la circulación. En A Coruña se reprodujeron en puntos como la rotonda de acceso a Matogrande desde la carretera de Pocomaco.

Otras balsas de agua se registraron en Arteixo y Laracha. Aunque, probablemente, las más espectaculares tuvieron lugar en la costa, en Oleiros y Sada, cuando el agua que desaguaba en el océano chocó con la pleamar y llegó en algunos casos a cubrir los muelles.

La alerta por lluvia deja a su paso caídas de árboles y cascotes y varias pequeñas inundaciones